CUMBRE DEL CLIMA DE MADRID
Cuatro grandes temas dividen la Cumbre
La presidencia chilena quiere que la cumbre termine este viernes, como estaba previsto


Actualizado el 13/12/2019 a las 06:00
La presidencia chilena de la COP25 quiere que la conferencia termine este viernes, como estaba pautado. Lo recordó Carolina Schmidt tras la plenaria este jueves, en la que los facilitadores de los acuerdos explicaban el estado de sus respectivos pliegos. Hay dos temas que están “maduros”: el de las finanzas y el de igualdad de género, asegura uno de los participantes en las negociaciones. Los países que negocian se dividen en dos grandes grupos según sus intereses, pero también según sus percepciones.
En general, la división entre las partes está en qué hacer en 2020. Los países de un grupo quieren aumentar ya los compromisos, y los del otro lado pretenden apurar hasta el último día el ciclo acordado en París, que les permite mantener sus posiciones sin alterarlas hasta 2023.
La agenda está abierta en varios puntos, como el mecanismo que debe adoptar el mercado de carbono, la cantidad y la procedencia de las aportaciones a los diferentes fondos de adaptación y transición y el tope que tendrán los nuevos compromisos. Sin embargo, ante el apuro de no alargar ni un día más las negociaciones, como solía suceder en las anteriores conferencias, podría suceder que el texto no sea todo lo “limpio” que se pretendiera en un principio o que, en caso de que las resistencias perduren, queden pendientes algunos puntos tratados.
El primero, los mecanismos del mercado de carbono. Se discute que aquellos que no lleguen a cero emisiones, paguen, hasta que puedan cumplir, y se buscan instrumentos adecuados para evitar la doble contabilidad de carbono, que además garantice un cómputo real. Hay países que se beneficiaron de este apartado de los compromisos de Kioto: Brasil, India, China, señalan miembros de las negociaciones. A pesar de sus potentes economías, tienen una gran fragilidad social.
Vinculadas a las emisiones de carbono están las aportaciones a los “fondos de adaptación”, destinados a invertir en recursos de resiliencia para los países en desarrollo. Nuevamente divididos en dos están las partes que las consideran insuficientes. La Unión Europea pide subir el porcentaje y alimentar la partida con nuevas cuotas. También relacionado con la financiación, pero en un apartado distinto, se discute la fortaleza de los fondos para construir resiliencia y adaptación en los países afectados. Las partes quieren reforzar la financiación y activar grupos específicos de trabajo para afrontar las grandes crisis humanitarias que se esperan, pero coinciden en que la magnitud del reto sobrepasa este foro.
El tercer punto abierto se denomina ‘medidas de respuesta para las estrategias de diversificación económica’, con reuniones bilaterales que atañen sobre todo a las naciones cuya economía depende de un sólo rubro, como el petróleo. Aunque los países árabes sí disponen de recursos, hay otros como México, Brasil, Nigeria, Colombia, Ecuador, que no pueden emprender sin ayuda una transformación económica.
La cuarta cuestión engloba lo anterior, y se puede resumir en la “ambición” para tomar medidas, para conectarlas con la opinión científica, social y económica, y abordar los problemas de equidad dentro y fuera de los países. Aquí, vuelven a separarse las posiciones por la percepción con respecto al papel de la ciencia. Algunos delegados objetan los planteamientos del IPCC con respecto a los escenarios de la tierra, el clima o los océanos, entre otros elementos.
Finalmente, también hay ruptura entre los países en desarrollo y las mayores economías del mundo. Los primeros solicitan, antes de proseguir con nuevas acciones climáticas, que se haga una evaluación de las actuaciones que todos los países han hecho antes de 2020. De esta manera buscan frenar esa meta de “más ambición y más actuación”, que persigue la COP25.
"TENSIÓN ENTRE VISIONES OPUESTAS"
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, aseguró este jueves que las negociaciones son un “proceso de gobernanza complicado pero necesario”, debido a la “tensión” entre dos visiones opuestas, los que quieren avanzar más deprisa y los que se quedan con lo que se dijo en París hace cuatro años. Según Ribera, este enfrentamiento “explica por qué muchos de los grupos de negociación están todavía en ese ‘stand by’ propio de estos últimos días”. La ministra se cuida de no mencionar a las naciones que están en contra de una acción climática efectiva. Están las “grandes economías” con líderes negacionistas y las naciones de tamaño intermedio, que “son prudentes porque están tomando decisiones domésticas que no siempre son compatibles” con frenar el calentamiento global. “Algunos han recuperado sus planes de carbón, y tiran por tierra los esfuerzos que hacemos todos los demás. Incluso se cuestiona el papel de la ciencia a la hora de ilustrar las decisiones de las agendas políticas e institucionales”, mantuvo.
La acción era una protesta en toda regla, como reconocen las ONG, contra los países industrializados, “que se niegan a cumplir con los compromisos” y los “contaminadores corporativos que deambulan por estos pasillos, tratando de aprovechar el sufrimiento del mundo con sus falsas soluciones al cambio climático”.
Con el empleo de cierta fuerza, los jóvenes fueron sacados del recinto hasta las puertas de Ifema, donde se levantó una barrera de seguridad. Bloqueado el acceso, a los observadores de las ONG se les prohibió volver a entrar. “Han quitado las acreditaciones a la sociedad civil comprometida que realiza protestas pacíficas, prohibiendo el acceso a todos los observadores, en una represión sin precedentes contra la disidencia (…) En vez de expulsar a estos contaminadores y escuchar nuestras voces, intentan silenciarnos. Fuimos empujados, intimidados y manoseados sin nuestro consentimiento”, denunciaron las ONG. Mientras, Thunberg abandonaba Madrid. Participará, esta vez en Turín, en la protesta global convocada por Fridays For Future.