POLÍTICA FISCAL
Sánchez defiende una subida tributaria para tener un "sistema fiscal justo"
El presidente apoya en Bruselas la llamada 'tasa Google' y promueve sin mucho éxito una reforma de la Eurozona más ambiciosa


Actualizado el 30/06/2018 a las 06:00
La música ya ha empezado a sonar y sólo falta conocer la letra. España subirá sus impuestos sí o sí en los próximos meses, queda por dilucidar el cómo, el quién o el cuándo. El porqué lo ofreció este viernes el presidente del Gobierno desde Bruselas: "Hay que abrir un debate sobre fiscalidad justa, ya que los ingresos públicos en España representan el 38% del PIB (varios puntos por debajo de la medida de la UE).
¿Queremos tener un sistema fiscal de tercera para tener un Estado de bienestar de primera? No es posible. ¿Queremos entonces tener unos ingresos fiscales de primera para tener un Estado de bienestar de primera? Eso es lo que quiere el Gobierno de España, abrir una reflexión", zanjó al ser preguntado por una subida del diésel.
Pedro Sánchez evitó entrar en detalles. Sí aseguró, por contra, que se sumarán a las propuestas europeas para lograr que las empresas tributen allí donde generan su actividad y que respaldan sin ambages la llamada 'tasa Google' que ideó Bruselas pero que el anterior Gobierno español del PP quería implantar ya desde este mismo año con un impacto de en torno a 600 millones. Aquí tampoco entró en detalles.
Lo que este viernes tocaba en Bruselas era hablar de política de altura, de la gran reforma de la Eurozona. Los jefes de Estado y de gobierno de los 19 países que conforman la moneda única se reunieron para intentar alcanzar puntos en común que permitan ir avanzando en la integración de la Unión Económica y Monetaria. La sensación de la Eurocumbre es agridulce. Se avanza, sí, pero ni mucho menos con la ambición prometida, sobre todo en lo referido a la imprescindible unión bancaria.
"Es una acuerdo de mínimos, insuficiente desde nuestro punto de vista. Sin embargo, para otros es un acuerdo de máximos. Hemos intentado lograr el equilibrio. Por eso seguiremos trabajando en los próximos meses", recalcó. Pese a todo, se mostró relativamente optimista en su debut comunitario. Quizá por eso, porque es la primera vez.
APARCADA LA UNIÓN BANCARIA
Europa ha vuelto a pecar de falta de ambición, apostando por lo sencillo, por no complicarse la vida. Para muestra, este botón. Uno de los acuerdos alcanzados habla de la creación de un red de seguridad, una suerte de barrera ('backstop') que permita que el sistema financiero resista mejor la próxima crisis. En diciembre de 2013, estos mismos líderes escribieron en sus conclusiones: "Una red de seguridad común se desarrollará durante el periodo de transición (...) La red de seguridad estará totalmente operativa dentro de diez años como muy tarde". El mensaje fue incluso inferior al eliminar la referencia temporal.
El reciente acuerdo francoalemán trajo consigo cierto halo de optimismo en países como España, que defiende la mayor integración posible. El documento diseñado por Berlín y París tras muchas semanas de trabajo habla de crear un presupuesto propio de la Eurozona, un 'backstop' bancario, la conversión del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) en una suerte de FMI (Fondo Monetario Internacional ) a la europea, el diseño de préstamos 'light' para ayudar a países en problemas o la mención de un seguro europeo de desempleo.
Sin embargo, la culminación de la unión bancaria con la puesta en marcha de un fondo de garantía de depósitos común (EDIS) ha vuelto a quedar aparcada hasta diciembre, acordando establecer la enésima hoja de ruta política para levantar el tercer y último pilar de la unión bancaria. El EDIS es el instrumento que hará que los 100.000 euros que ahora están garantizados por leyes nacionales lo estén por la UE. Sin embargo, el grupo liderado por Alemania y Holanda no están por la labor. De momento.