El bloqueo de Sànchez obliga a buscar alternativas para presidir la Generalitat
Puigdemont acusa al juez Llarena de usurpar las funciones del Parlamento catalán, arremete contra las instituciones europeas y pide no retroceder


Actualizado el 11/03/2018 a las 06:00
Casi tres meses después de las elecciones, Cataluña sigue empantanada en la elección del presidente de la Generalitat. Roger Torrent ha aplazado ya dos plenos de investidura (el de Puigdemont y el de Jordi Sànchez) y si el independentismo pierde la jugada del Tribunal de Estrasburgo, el presidente de la Cámara catalana tendrá que iniciar una nueva ronda de contactos para proponer a un candidato, en este caso todo apunta a Jordi Turull, diputado de JxCat y exconsejero de la Presidencia en la anterior legislatura. Turull estuvo en prisión preventiva por la macrocausa del 1-O y podría ser inhabilitado. Su presidencia podría ser transitoria. Y, como Sànchez, puede sufrir un doble veto: el judicial, si es condenado, y también el de la CUP. Porque el diputado nacionalista, como veterano convergente que es, reúne todos los ingredientes que no agradan a los anticapitalistas: fue el más 'pujolista' de todos, luego el más 'oriolpujolista', muy próximo a Mas y ahora el más fiel escudero de Puigdemont.
La CUP insiste en que hasta la fecha no ha debatido sobre nombres y que el problema es que el programa que proponen JxCat y ERC no le parece suficientemente rupturista. Después de las últimas modificaciones, que plantean un proceso constituyente, una voluntad de avanzar hacia la República y una multiconsulta, ya no dice que es autonomista, pero sigue sin avalarlo. La asamblea de la CUP se reúne el sábado que viene. El problema que tiene Turull es que JxCat y ERC no pueden radicalizar aún más el programa de gobierno, porque el juez podría pedir su reingreso ante el riesgo de reincidencia, el mismo argumento que ha utilizado para denegar el permiso a Sànchez, pues cree que persiste la voluntad de implementar la república.
Este doble veto bloquea el tablero catalán y agita el fantasma de una repetición electoral. El propio expresidente de la Generalitat afirmó el viernes que ir a nuevas elecciones no supondría "ninguna tragedia". En la misma línea, la CUP dijo hace una semana que repetir comicios "no es la peor de las alternativas". Y, este sábado, en una entrevista en Catalunya Radio, el secretario general del PP catalán, Santi Rodríguez, interpretó que los plazos de la investidura "ya están en marcha" y advirtió de que Mariano Rajoy es el responsable de abrir las urnas.
OTRO INTENTO
El caso es que JxCat, ERC y la CUP trabajan para llegar a un acuerdo, pero al mismo tiempo siguen marcándose de cerca, hay más recelos que nunca y cada uno hace la guerra por su cuenta. Esquerra se ha distanciado esta semana de la disciplina del bloque secesionista y ha hecho una doble propuesta, de luces largas, para buscar socios distintos a los que ha tenido en los últimos años de proceso soberanista.
Los republicanos buscan una alianza de izquierdas, más allá del frente secesionista, que intenta mantener la cohesión más bien por inercia porque el proceso ya ha fracasado. ERC y el PDeCAT desearían un aterrizaje realista, pero Puigdemont y la CUP impiden de momento este viraje. También la ANC y Omnium están en la misma tesitura. La Asamblea insiste en que hay que seguir apretando en la calle y volverá a hacerlo mañana en una manifestación en Barcelona para reclamar un Gobierno urgente y pasos inequívocos hacia la República, mientras que Omnium se ha desmarcado de la convocatoria, ha iniciado un cierto repliegue y este sábado aprobó una nueva hoja de ruta para abrirse a sectores no independentistas. La cohesión brilla por su ausencia.
Por ello, el expresidente de la Generalitat tocó este sábado a rebato, lanzó una llamada a la unidad y pidió "generosidad" al independentismo para no volver "al autonomismo trasnochado". Puigdemont tiene cada vez menos aliados. Hasta ahora mantenía un núcleo duro de fieles, pero ni siquiera este frente se ha mantenido monolítico. Ya se vio obligado a renunciar a la candidatura a la presidencia por las presiones y hoy una de sus fieles, la exconsejera Clara Ponsatí, anunció que abandona su "exilio" belga, para instalarse en Escocia, donde ya daba clases en la Universidad de Saint Andrews antes de incorporarse al Ejecutivo catalán. En una intervención ante los diputados de Junts per Catalunya, Puigdemont dejó claro que no tiene intención de frenar y llamó a no retroceder. "Es el momento de insistir y de recordar que Cataluña vive un momento histórico, hemos iniciado una larga marcha cívica, pacífica y paciente hacia la libertad nacional", aseguró por videoconferencia. Fue su primera intervención pública tras la decisión del juez Pablo Llanera de impedir la investidura de Sànchez, prevista inicialmente para el lunes. Puigdemont fue muy duro con el magistrado del Tribunal Supremo, al que acusó de "usurpar la función que en democracia tiene el Parlamento". "¿Es más importante un juez que más de dos millones de catalanes?", preguntó. Y arremetió contra las instituciones europeas: "¿Por qué no hay una respuesta política?". Puigdemont anunció hace una semana que si el Estado no permitía la investidura del ex de la ANC, Cataluña estaba abocada a elecciones. También avisó que presentaría una querella por prevaricación contra Llarena y de momento esta posibilidad está en el aire.