Riada
Nepal descubre bajo el lodo la magnitud de una tragedia que podría repetirse pronto
Mientras los equipos de rescate recuperan cadáveres, los científicos alertan del peligro que supone un lago que se forma en el origen de la catástrofe


Publicado el 28/08/2026 a las 05:00
Si las imágenes de la riada que ha asolado el centro de Nepal impresionaban el miércoles por la espectacularidad de un fenómeno imparable para cualquier estructura levantada por el ser humano, este jueves estremecían por las consecuencias que ha provocado entre la población afectada. No en vano, a medida que las labores de rescate avanzan, bajo el barro comienza a emerger la verdadera dimensión de una catástrofe natural que las cifras oficiales aún son incapaces de reflejar en toda su crudeza. Mucho más elocuentes que los 389 fallecidos y los 1.500 desaparecidos de una lista en la que aparecen cuatro españoles, y que todavía sumará numerosos nombres, son escenas como la que protagonizaron ayer tres rescatistas que descubrieron el cuerpo inerte de un bebé entre el lodo que ha cubierto las márgenes de un río. El vídeo grabado con un móvil muestra cómo uno de ellos lo saca con cuidado y trata de limpiarlo ante el apagado llanto de algunos vecinos y el sepulcral silencio de otros.
La avalancha ha creado un trauma colectivo que tardará en desaparecer. "Se produjo una enorme crecida. Todo se volvió completamente negro y no podía entender lo que estaba pasando. De repente, algo pesado me aplastó y caí al suelo", rememoró para el diario 'The Guardian' un residente de Rasuwa, Girilal Budhathoki. Solo entendió lo que había sucedido cuando regresó al lugar donde se encontraba su casa. "Busqué desesperadamente a mi esposa y a mis hijos, pero no los encontré. No lograron salir con vida. Mi esposa también fue arrastrada por la corriente. Ahora estoy completamente solo", relató.
INFRAESTRUCTURAS DEVASTADAS
El dolor se extiende por el país del Himalaya. Los nepalíes buscan a sus seres queridos sin apenas acceso a líneas de comunicación, muchos duermen a la intemperie por el derrumbe de cientos de edificios arrasados por la lengua de lodo y roca, y comienzan a escasear los alimentos por la devastación en los mercados y la imposibilidad de abrir rutas logísticas. Por si fuese poco, también se producen episodios indignantes, como el que denunció la policía nepalí con un vídeo en el que se muestra a dos hombres que agarran un cadáver para robarle los pendientes. A pesar de que organizaciones como Cruz Roja señalan que "sigue existiendo una situación extrema" en regiones afectadas que "solo son accesibles en helicóptero porque las inundaciones han destruido puentes y carreteras", Nepal ha rechazado la ayuda internacional ofrecida porque considera que los efectivos movilizados -2.000 militares que han logrado rescatar a un centenar de personas- son suficiente para hacer frente a una tragedia que podría haber puesto solo un punto y seguido.
DESLIZAMIENTOS SECUNDARIOS
Porque China, donde el número de fallecidos se ha estancado en tres, advirtió de que en el lugar donde se inició la riada se está formando un lago que reviste gran peligro, ya que podría ir llenándose de agua y reventar. Si lo hace, una nueva ola podría golpear de nuevo a las decenas de pueblos afectados valle abajo.
Según informó la cadena de televisión oficial china CCTV, mencionando fuentes del subcomando militar de Shigatse en Tíbet, ese lago se sitúa a unos 2,5 kilómetros del puesto fronterizo destrozado y en la confluencia de un río nepalí y otro chino. Está actualmente obstruido por escombros de casi metro y medio de espesor. Por un lado, dificulta gravemente el acceso de la maquinaria pesada. Por el otro, como advirtió el Ministerio de Recursos Hídricos de China, acarrea un grave riesgo de deslizamientos de tierra secundarios.
Los científicos chinos cifran en unos dos millones de metros cúbicos el agua embalsada hasta ahora, esperan que tres millones de metros cúbicos más fluyan hacia el lago en los próximos tres días debido a las persistentes lluvias que vaticinan los meteorólogos, y señalan que ayer ya había "empezado a desbordarse", lo cual suponía un "alto riesgo de rotura de la presa" natural.
Drenarla de forma artificial es la máxima prioridad de las autoridades chinas, que temen el deslizamiento de tres kilómetros de sedimentos ubicados río arriba. En un inusual reconocimiento tácito de la gravedad de la situación, el primer ministro del gigante asiático se desplazó hasta el puesto fronterizo que quedó completamente destruido por la avalancha y prometió destinar todos los recursos necesarios para evitar que la tragedia se repita.