OTAN
Sánchez vuelve a verse las caras con Trump
Moncloa sostiene que el presidente ya no está tan solo en la cumbre de Ankara como en La Haya, tras haber cumplido con el 2% del PIB en gasto militar


Publicado el 08/07/2026 a las 05:00
Pedro Sánchez llegó hace un año a la cumbre de la OTAN en La Haya como el disidente, el único líder que se plantó ante el compromiso de alcanzar el 5% del PIB de gasto en defensa mientras el resto de aliados se plegaba ante la exigencia de Donald Trump. Este martes, en Ankara, aterrizó con un relato distinto, el de un Gobierno que cree haber hecho los deberes y que, además, ya no camina solo por el pasillo de los señalados. El argumento se apoya en tres patas: las cifras que prueban sus esfuerzos y la “realidad” de su contribución a la Alianza; las críticas del líder estadounidense a otros mandatarios europeos, y el borrador de la declaración final que firmarán los aliados y que apunta en una dirección distinta al de 2025. Juntas, crean ‘a priori’ un marco más cómodo para el presidente.
Primero, los números. En Moncloa sostienen que con las cifras en la mano nadie podrá decir que España “arrastra los pies”. El Gobierno cumplió el año pasado el 2% del PIB en gasto militar -umbral que ni siquiera alcanzaron Albania, República Checa o Eslovenia-, gracias a una inversión adicional de 11.172 millones de euros que elevó del tirón su presupuesto hasta los 35.419 millones de euros. Se trata de un incremento de 70% en dos años con el que el país se ha convertido, aseguran, en el séptimo, de 32 socios, en volumen total de gasto en defensa, más que 13 países de la Alianza juntos. El propio Rutte lo admitió en marzo: “España realmente está haciendo lo que tiene que hacer”.
En el Ejecutivo hacen especial énfasis en que España es el aliado que mayor porcentaje de su presupuesto dedica a operaciones y misiones de paz y el tercer país europeo con mayor número de efectivos desplegados, con cerca de 3.000 militares, 4.500 si se incluyen las misiones de la UE y Naciones Unidas. Y además en 2025 fue el octavo contribuyente de la OTAN y el quinto de la Unión Europea en ayuda militar a Ucrania.
Es cierto que España no es la única en el punto de mira de Trump. Macron, Starmer y, sobre todo, Meloni y Merz han probado a lo largo de este año la misma medicina que Sánchez encajó en solitario en La Haya en 2025. Ambos han sido víctimas de sus golpes indiscriminados, después de que expresaran sus reticencias a la guerra contra Irán. Hace apenas dos semanas, el estadounidense aseguró que la primera ministra italiana le había “pedido una y otra vez” hacerse una foto en el G7 de Évian y que él accedió “por pena”; un mensaje que acompañó de una foto en la red Truth Social con el rótulo: “Necesitamos una orden de alejamiento”. El estadounidense anunció, además, una retirada aún mayor de lo previsto de las tropas en Alemania a raíz de que el canciller alemán dijera que Estados Unidos había sido “humillada” por el régimen de los ayatolás.
LA DECLARACIÓN FINAL
Es, sin embargo, en la negociación del borrador de la declaración final, donde Moncloa cree detectar el giro que le hace sentirse menos cuestionada. Esta vez, subrayan, el foco ya no está en el porcentaje mágico de gasto que los países deben alcanzar en 2035, ese elevado 5% al que el Ejecutivo considera imposible llegar sin poner en riesgo el Estado de bienestar, sino en las capacidades para lograr un efecto operativo deseado en un escenario específico, en la que España se sitúa, subrayan, por encima de la media de los países europeos.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, no da por cerrado ese flanco. Lleva más de un año insistiendo en que España no cumpliría en 2033 con las capacidades de defensa comprometidas si se quedaba en el 2,1%, que Sánchez defiende como suficiente, y reiteró que espera de todos los países un “plan creíble” para llegar al 5% y que tiene fórmulas para obligarles a ello. Fuentes gubernamentales quitan hierro y lo enmarcan en los intentos de Rutte de hacer “equilibrios” para mantener satisfecho a Trump, en un contexto marcado por el repliegue militar estadounidense de Europa y en el que la propia existencia de la Alianza está en riesgo. Pero repiten que España no va a cumplir el 5% ni ahora ni nunca. Y esgrimen que no es la única, solo que Sánchez lo dice abiertamente.