Referéndum
Suiza rechaza limitar su población a 10 millones de habitantes
El 55% de los votantes se pronunció este domingo en contra de la iniciativa del partido nacionalista SVP, que pretendía frenar la inmigración


Actualizado el 15/06/2026 a las 09:58
Con un 55% de los votos en contra y un 45% a favor, los suizos rechazaron este domingo en referéndum la iniciativa para establecer un límite de población y prohibir por ley que supere los 10 millones de habitantes antes de 2050 (actualmente son 9,1 millones). Si hubiese triunfado el ‘sí’, habría sido necesario restringir la reunificación familiar y negar provisionalmente a los solicitantes de asilo admitidos el derecho a permanecer en el país.
Los socialdemócratas calificaron el resultado de la consulta de “victoria histórica para una Suiza abierta” y en la Unión Europea se respiró con cierto alivio al conocer el triunfo del ‘no’, porque con un límite legal de 10 millones de habitantes en el país helvético se tendría también que expulsar población residente permanente y rescindir el Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas con la UE, que desde 2002 otorga a los ciudadanos comunitarios acceso no discriminatorio al mercado laboral suizo y viceversa.
El referéndum celebrado ayer permite ver, sin embargo, el alto porcentaje de suizos -1,49 millones de personas, casi la mitad del electorado- que se muestra de acuerdo con una iniciativa presentada por el nacionalista Partido Popular Suizo (SVP) y evidencia asimismo la enconada división entre el voto urbano y el voto rural. En ciudades como Basilea y Zúrich, por ejemplo, una clara mayoría de ciudadanos -un 74,7% y un 75,8%, respectivamente- votó en contra del plan de los populistas, mientras que en cantones rurales de habla alemana, como Schwyz, la propuesta recibió el apoyo necesario para salir adelante (63%).
La democracia directa permite a los suizos pronunciarse a menudo en referéndum sobre casi cualquier asunto. Ya sean aprobadas las propuestas -como la prohibición de minaretes en las mezquitas en 2009- o rechazadas -como la renta básica universal en 2016-, lo cierto es que estas votaciones y los debates que se producen antes ejercen una reconocida influencia en la política del resto de países europeos porque ponen sobre la mesa argumentos sobre asuntos que en otras democracias no escalan hasta la agenda legislativa. Basta con que un ciudadano suizo tenga una idea y recoja 100.000 firmas en un plazo de dieciocho meses para que el país la vote en referéndum.
Un perfil muy particular
En este caso, el SVP catalizó en una consulta popular el malestar que la inmigración está causando entre la población del país helvético, aunque tenga origen europeo y llegue con un contrato de trabajo bajo el brazo y con un nivel adquisitivo incluso por encima de la media. Estos extranjeros, sostiene la formación nacionalista, ejercen presión sobre la vivienda, las infraestructuras, el transporte y el medio ambiente, además de hablar mayoritariamente inglés, en lugar de francés o alemán, que son los dos idiomas oficiales en Suiza. De hecho, la votación de ayer fue presentada en campaña como una “iniciativa de sostenibilidad”.
El resto de los partidos políticos suizos, así como las organizaciones empresariales y los sindicatos, se habían opuesto frontalmente a la propuesta para limitar la población a 10 millones y habían lanzado una intensa campaña a favor del ‘no’, argumentando que una medida de este calado pondría en peligro la economía nacional -que depende en gran parte de trabajadores extranjeros cualificados- y forzaría una ola de salidas de compañías de todo tipo del país. Temían incluso un caos en el sistema sanitario, en el que trabajan 40.000 médicos llegados de fuera de Suiza y 20.000 enfermeros de otras nacionalidades.
La participación electoral en el referéndum de ayer osciló en los veinticuatro cantones entre el 50% y más del 65%, una de las diez mayores tasas desde la introducción del sufragio femenino en 1971, según el politólogo Lukas Golder, de la empresa demoscópica GFS Bern. “Se puede decir que es la primera vez que tenemos una supermovilización en esta legislatura”, destacó. Un hecho que el experto atribuyó al “alto nivel de emocionalización en una situación geopolíticamente incierta, y a las elevadas cantidades de dinero invertidas en la campaña, un punto muy decisivo para la interpretación del resultado”.
“Duro golpe”
Esta alta participación, junto con la polarización que se advierte en el resultado, demuestra que muchos suizos perciben la inmigración como una amenaza. Desde el cambio de milenio, la población en Suiza ha crecido en 1,7 millones de personas y los extranjeros representan ya alrededor del 27% del total del censo, la mayoría procedentes de Italia, Alemania y Portugal.
Marcel Dettling, presidente del SVP, calificó el resultado de la votación como “un duro golpe para Suiza” y llamó a seguir la lucha. Ahora, en su opinión, hay que desplazar el debate “hacia las relaciones con la Unión Europea”. “Es importante evitar la expansión de la libre circulación de personas a toda costa dentro del marco del nuevo paquete de tratados con la UE que está sobre la mesa”, planteó el líder nacionalista.