Oriente Próximo

Irán resiste las amenazas de Trump, a quien se le agota la paciencia

Ansioso por la firma  del acuerdo de paz,  el magnate advierte que atacará la infraestructura energética del país: “Golpearemos fuerte”

Marines, en un entrenamiento de tiro desde un helicóptero
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Marines, en un entrenamiento de tiro desde un helicópteroCENTCOM
Marines, en un entrenamiento de tiro desde un helicóptero

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Agencia Colpisa

Publicado el 11/06/2026 a las 05:00

A Donald Trump se le está agotando la paciencia e Irán sigue sin dar muestras de tener prisa por firmar un acuerdo de paz. Por eso, después de los bombardeos del martes por la noche, este miércoles reiteró que los ataques contra la república islámica continuarán. “Les golpeamos duro ayer y lo volveremos a hacer hoy”, avanzó desde el despacho oval de la Casa Blanca. “¡Han tardado demasiado en negociar un acuerdo que habría sido estupendo para ellos, ahora tendrán que pagar las consecuencias!”, había escrito poco antes en su cuenta de Truth Social, donde también aseguró que el régimen de los ayatolás ha sido “completamente derrotado” militarmente. 

Sin embargo, los líderes iraníes afirmaron que el país “no se echará atrás” ante las amenazas de Donald Trump. El portavoz de las fuerzas armadas iraníes, Abolfazl Shekarchi, plantó cara al presidente estadounidense en una jornada marcada por ese nuevo intercambio de golpes entre Estados Unidos e Irán, que se extendió a Baréin, Kuwait y Jordania. 24 horas después de repetir por enésima vez que el acuerdo “está próximo”, Trump, frustrado por no lograr imponer sus condiciones en la negociación, cambió radicalmente el discurso y señaló a la infraestructura del país, incluida la energética, como posible diana de sus ataques.

Su homólogo iraní, Masoud Pezehskian, escribió en X que “las infraestructuras críticas son las arterias de la vida de la gente. Amenazar con atacarlas, desde las redes de transporte hasta la industria eléctrica y de agua, no es una muestra de poder, sino un signo de desesperación”.

Previamente, Estados Unidos había reaccionado al derribo de su helicóptero militar el lunes con una “operación de autodefensa” contra objetivos al sur de Irán. La televisión estatal informó de que los bombardeos estadounidenses golpearon instalaciones hídricas, dañaron dos depósitos de hormigón y dejaron sin suministro de agua a 20.000 personas.

La república islámica respondió con el lanzamiento de drones y misiles contra la sede de la Quinta Flota en Baréin y bases militares estadounidenses en Jordania y Kuwait. Una vez más, los países del Golfo fueron el objetivo de los ataques en una estrategia con la que los iraníes lanzan el mensaje de que Estados Unidos es incapaz de proteger sus bases en la región. No hubo que lamentar víctimas en este nuevo choque que reprodujo el esquema de “escaladas controladas” que se repite en las últimas semanas de negociación, un esquema peligroso porque en cualquier error de cálculo puede provocar que todo salte por los aires.

En la república islámica, los medios cercanos al aparato de seguridad del régimen mantuvieron la calma pese al intercambio de fuego. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, afirmó que siguen con las conversaciones y que no abandonan la mesa de negociación. Frente a las prisas de Trump, el diplomático declaró a los medios que las negociaciones no pueden avanzar más rápido sin “un mínimo de condiciones favorables”.

Baghaei acusó a Israel de sabotear los esfuerzos diplomáticos con sus ataques diarios en Líbano. Cuanto más cerca parece el acuerdo, más nerviosos se muestran los israelíes, que prefieren mantener esta situación de inestabilidad que ver a su gran enemigo firmar un acuerdo con Trump.

MEDIACIÓN ESTANCADA

El diálogo se abre paso en mitad de los ataques, el doble bloqueo de Ormuz y las amenazas de unos y otros. Una delegación catarí viajó a Teherán, según informaron los medios oficiales, “para debatir e intercambiar opiniones sobre las relaciones bilaterales y la situación regional”. Catar y Pakistán se han convertido en los mediadores principales en un conflicto en el que la situación de alto el fuego es cada vez más difusa y que en menos de 72 horas ha visto ataques directos entre Irán, Estados Unidos e Israel.

El reportero Barak Ravid señaló en el Canal 12 de Israel que “la frustración crece en la Casa Blanca” ante la lentitud de la respuesta iraní a los mensajes, que achacan a la dificultad de contactar con el líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien tiene la última palabra en un tema clave como este para la seguridad del país. Ravid, bien conectado con la Casa Blanca, dijo además que Teherán rechazó la posibilidad de un nuevo encuentro directo con enviados de Washington en Doha.

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