Líbano

Miles de libaneses regresan a casa pese a la frágil tregua y el miedo a más ataques

Aun con las advertencias de Israel, los desplazados del sur expresan a la vez su euforia por el alto el fuego y sus dudas sobre el fin de la guerra

Banderas y euforia por el regreso de muchos libaneses a su hogar
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Banderas y euforia por el regreso de muchos libaneses a su hogarAFP
Banderas y euforia por el regreso de muchos libaneses a su hogar

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Agencia Colpisa

Actualizado el 18/04/2026 a las 09:17

A pesar de las órdenes del Ejército israelí de no viajar al sur del río Litani y a pesar de los reiterados llamamientos de Hizbulá a las poblaciones desplazadas para que no regresaran a sus aldeas hasta estar seguras de las intenciones del "enemigo", la carretera Beirut-Saida está completamente colapsada desde la madrugada del jueves.

Durante la noche, sin embargo, el Ejército libanés acusó a Israel de cometer "actos de agresión" y "bombardeos esporádicos" como violación de la tregua que entró en vigor a medianoche. Por su parte, Hizbulá anunció que, en represalia, había "bombardeado a unos soldados israelíes cerca de la ciudad de Khiam".

Pero este viernes, en el primer día del alto el fuego, se necesitaba mucho más que unas cuantas bombas para enfriar la euforia de los miles de residentes que regresan a su tierra.

‘V’ DE VICTORIA

A lo largo de la ruta, banderas amarillas o rojas de Hizbulá, banderas con la imagen de Hasán Nasralá (su ex secretario general asesinado el 27 de septiembre de 2024), banderas verdes de Amal (la otra milicia chií) y banderas iraníes ondeaban en los vehículos que se dirigen al sur. Los niños asoman la cabeza por los techos corredizos y hacen la ‘V’ de la victoria. Una mujer con velo negro conduce un coche cargado de colchones, cantando a todo pulmón las canciones de la resistencia. Varios niños duermen en la parte trasera de un vehículo averiado, detenido al borde de la carretera.

No todo el mundo comparte la alegría que inunda la ruta costera. Un conductor, perdido entre la multitud entusiasta, hace una mueca y se encoge de hombros. En la cuneta, a la entrada de Saida, una mujer que presencia la escena de este éxodo de vuelta comenta: "Esto es exactamente lo que temía. Los de Hizbulá se creen victoriosos. Me preocupa lo que pueda pasar en el futuro". Otra mujer, nada sorprendida, le contesta: "¿Qué esperabas?".

Un hombre, que desconfía de Israel, afirma que estaba "seguro de que, de inmediato, la gente iba a regresar a su casa, aunque estuviera destruida. “Pero habrá que ver si esto no es una trampa tendida por los judíos", añade.

VIAJE DEL PATRIARCA MARONITA

La jornada coincide con el segundo viaje a la región del patriarca maronita, la rama cristiana mayoritaria en Líbano. El primer desplazamiento del cardenal Bechara Boutros Rai tuvo lugar el día del alto el fuego entre Irán y EE UU, el pasado 8 de abril. En aquel momento los combates continuaban y por dondequiera que iba el Patriarca resonaban los disparos. Por fortuna, ya no hay explosiones.

Después de Saida, el convoy que lo acompaña se dirige tierra adentro hacia la localidad de Jezzine. Las banderas amarillas que ondean al borde de la carretera ya no son las de Hizbulá, sino las del Vaticano: el nuncio apostólico acompañará al patriarca en la celebración de la misa. La ceremonia se retrasa.

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