El fracaso en el referéndum constitucional para reformar la Justicia abre una crisis política en Italia
El 'no' queda siete puntos por delante en la consulta promovida por Meloni, que vive su peor momento desde que llegó al poder


Actualizado el 24/03/2026 a las 09:14
Giorgia Meloni afronta el momento más difícil desde que llegó al poder en Italia en octubre de 2022 al fracasar este lunes el referéndum constitucional con el que su Gobierno pretendía reformar la Justicia. El 'no' ganó finalmente por siete puntos de diferencia (53,7%-46,2%) y con una significativa participación que rozó el 59%, dándole un vuelco a las previsiones de las encuestas, según los últimos datos oficiales publicados por el Ministerio del Interior.
El resultado supone un grave revés para Meloni, que había adelantado en cualquier caso que no pensaba dimitir aunque no saliera adelante la votación. "Los ciudadanos han decidido y respetamos su decisión", comentó la jefa del Ejecutivo en un mensaje publicado en las redes sociales, en el que confirmó que "sigue adelante" pese al fracaso de la reforma de la Justicia, que consideró una "oportunidad perdida para modernizar" el país. Queda, por tanto, descartada por el momento una dimisión de Meloni, aunque no cabe duda de que la derrota en el plebiscito abre una nueva etapa para la coalición conservadora que sostiene a su Gobierno cuando queda poco más de un año para el fin de la legislatura, siempre que no haya una convocatoria de elecciones anticipadas. Sobre todo porque el 'sí' defendido por Meloni y sus aliados solo quedó por delante en tres regiones: Lombardía, Véneto y Friuli Venezia Giulia, todas gobernadas por el centro derecha. En el resto de Italia, sin embargo, ha ganado el 'no'. Lo sucedido en este referéndum recuerda al escenario de hace 10 años, cuando el fracaso en otro referéndum para cambiar la Constitución acabó con la experiencia en el poder del entonces primer ministro, Matteo Renzi, quien también había asegurado antes que no se iba a marchar.
Aunque hace un par de meses los sondeos vaticinaban una amplia victoria del 'sí', el vuelco se habría producido gracias a la reacción de la oposición de izquierdas y de las asociaciones de magistrados, que advertían sobre el peligro de reducir la independencia de la Justicia. Habrían así logrado movilizar en particular al electorado joven, entre el que fue mayoritaria la opción por el 'no'. "Hemos parado una reforma equivocada. Es una victoria hermosa porque partíamos de una derrota anunciada. Han marcado la diferencia los jóvenes", aseguró Elly Schlein, secretaria general del Partido Democrático (PD), principal formación del centro izquierda. "El país pide una alternativa y tenemos la responsabilidad de organizarla", afirmó.
Giuseppe Conte, líder del Movimiento 5 Estrellas, comentó por su parte que el resultado supone un "aviso de desahucio" para el Gobierno y que tiene un peso que "va más allá" del referéndum. Exigió además al PD una convocatoria de primarias para decidir quién lideraría una coalición progresista en caso de que toque acudir pronto a las urnas. También celebró la victoria del 'no' la Asociación Nacional de Magistrados, al considerar que permite preservar "la autonomía y la independencia" del poder Judicial y "protege la Constitución".
INESPERADO
El resultado del plebiscito supone una sorpresa porque el tema a decidir en el referéndum, que hubiera reformado 7 artículos de la Carta Magna, parecía poco atractivo para muchos. Se pretendía separar las carreras entre los jueces y los fiscales, creando así dos Consejos Superiores de la Magistratura distintos, cuyos miembros serían elegidos por sorteo y no por votación.
Los detractores de la consulta temían que la reforma minase la independencia de la Justicia, mientras que sus defensores aseguraban que con ella se iba a reducir el poder de las corrientes de magistrados. Según el sondeo a pie de urna del canal SkyTg24, los votantes del 'no' justificaban su decisión por su deseo de "no tocar la Constitución" y también por la voluntad de dar "una señal política" contra el Gobierno. Habría pesado mucho el hecho de que el voto se acabara convirtiendo en un examen sobre la marcha del Ejecutivo.
Pese a la indudable estabilidad política lograda en estos tres años y medio en el poder, todo un récord para los estándares habituales italianos, Meloni no puede sacar pecho por muchos más motivos. Entre otras cosas, la economía sigue estancada, con un crecimiento del PIB del 0,5% en 2025, del 0,7% en 2024 y del 0,9% en 2023. La deuda pública se mantiene en el 137%, uno de las más altas de los países occidentales, y aunque el Gobierno se vanagloria de la cifra histórica de ocupación, el dato se explica por el aumento de la edad media de jubilación. El envejecimiento de la población, además, sigue agravándose, al igual que la emigración de los jóvenes, dos factores que explican que Italia lleve una década perdiendo población.