Trump rechaza negociar con Irán y anuncia más bombardeos por "diversión"

Israel fija un plazo mínimo de tres semanas para lograr sus objetivos

Una batería de la artillería de Israel dispara sobre un objetivo en el Líbano
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Una batería de la artillería de Israel dispara sobre un objetivo en el LíbanoAFP
Una batería de la artillería de Israel dispara sobre un objetivo en el Líbano

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Agencia Colpisa

Publicado el 16/03/2026 a las 09:25

La guerra contra Irán vive su tercera semana y no hay atisbos de una posible negociación que sirva para rebajar la tensión en la zona y tranquilizar a los mercados mundiales ante la imparable subida del precio del crudo. Los duros bombardeos no fuerzan la rendición del régimen, los objetivos siguen fuera de alcance y no existe una estrategia clara de salida. Donald Trump aseguró que los iraníes se han puesto en contacto con él para alcanzar un acuerdo, pero dejó claro que los términos “aún no son lo suficientemente buenos”. En una entrevista concedida a NBC News, el presidente de Estados Unidos dijo que seguirán combatiendo para conseguir mejores condiciones en la mesa de negociación y que podría bombardear de nuevo objetivos en el centro petrolero iraní de la isla de Kharg, una vez más, “solo por diversión”.

“Nunca pedimos un alto el fuego ni negociaciones. Estamos preparados para defendernos todo el tiempo que sea necesario hasta que Trump llegue al punto de reconocer que esta es una guerra ilegal. Hay gente que está muriendo solo porque él quiere divertirse”, respondió el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi. El responsable de la diplomacia de Teherán dejó claro que el “único factor” detrás del aumento de la inseguridad en la región son las acciones de Estados Unidos e Israel.

Mientras Trump cambia cada día de objetivos y plazos de una guerra que ha dicho ya en más de ocho ocasiones que ha ganado, Israel fijó un plazo mínimo de tres semanas para alcanzar los miles de objetivos que tiene pendientes. El portavoz del Ejército hebreo, el general de brigada Effie Defrin, confirmó el plazo filtrado a la prensa el sábado y adelantó: “Estamos preparados en coordinación con nuestros aliados estadounidenses y tenemos planes al menos hasta la llegada de la festividad judía de Pésaj, que está a unas tres semanas”. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, siguió estas palabras de Israel y declaró al programa This Week, de ABC News, que “el conflicto llegará a su fin en las próximas semanas y veremos un repunte en los suministros de energía y una bajada de los precios después”.

Entre los “miles” de objetivos a los que alude Israel se extendió la operación al tejido industrial iraní, al que comenzaron a golpear de forma severa con bombardeos en Isfahán, ciudad del centro de Irán que es el corazón industrial. Hubo al menos 15 muertos en la oleada de ataques que busca acabar con la producción local de armas. Los israelíes también bombardearon infraestructura militar en Hamedán, al oeste del país.

Los iraníes, con una capacidad militar inferior, mantuvieron el pulso con lanzamiento de drones y misiles, que volvieron a mantener a millones de israelíes pendientes de las sirenas para correr a los refugios. El portal estadounidense Semafor, citando a altos funcionarios del país, reveló que Israel informó a Washington de que está “críticamente bajo” de interceptores de misiles balísticos. Los medios israelíes dieron la voz de alarma de inmediato, pero el ministro de Exteriores, Gideon Saar, negó la información.

LOS DRONES FPV LLEGAN A IRAK

En su estrategia de guerra asimétrica, Irán cuenta con el apoyo de las milicias chiíes de Irak, que lanzaron un segundo ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Bagdad y emplearon un dron FPV (siglas en inglés de ‘vista en primera persona’). Estos aparatos son los que usan ucranianos y rusos en el frente y permiten a los operadores pilotar viendo en tiempo real lo que capta la cámara. Es la primera vez que se usan en Irak y la milicia difundió posteriormente el vídeo de la operación. El uso de estos aparatos en un escenario como el de Irak encendió todas las alarmas. El departamento de Estado urgió a los ciudadanos estadounidenses a abandonar ese país, donde también crece el temor a posibles secuestros, y evacuó a los empleados gubernamentales no esenciales de Omán.

En el frente libanés, las bombas siguieron eclipsando las informaciones sobre una posible negociación de alto el fuego. El presidente, Joseph Aoun, propuso dialogar con Israel para rebajar la tensión, pero el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, dejó claro que no hay planes para mantener conversaciones directas con Líbano en los próximos días. Los israelíes presionan para que desarmen a Hizbulá, pero la milicia chií obedece a Teherán y no a Beirut. Israel sigue sumando refuerzos en la frontera norte y los libaneses se preparan para una nueva invasión terrestre como la de 1982. Uno de los resultados de aquella operación fue el nacimiento de Hizbulá, gracias a apoyo y financiación de Irán. Ahora, 44 años después, Netanyahu parece dispuesto a seguir los pasos del entonces primer ministro Menachem Begin y repetir una aventura que acabó mal para los dos países. En las últimas dos semanas ya son casi 900 los muertos y hay cientos de miles de desplazados en un país agotado donde los ciudadanos no ven el final de la pesadilla.

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