Asaltos y protestas
El pueblo cubano comienza a levantarse contra el castrismo
Mientras el régimen negocia con EE UU para salir del bloqueo que condena a la miseria a la población, manifestantes asaltan una sede del Partido Comunista


Publicado el 15/03/2026 a las 09:34
La sala está vacía. Los muebles ha servido de leña. En los mostradores de las farmacias se repite: "Ya no queda nada". Como en las bodegas, donde no hay ni arroz. Los cubanos ya no pueden perder más. De nuevo, el 65% de la isla se quedó este sábado sin luz. En La Habana, lo único que va a más es la basura. El bloqueo de Estados Unidos y la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, que era el gran aliado del régimen castrista que manda en Cuba desde hace 67 años, han acelerado el colapso. "Esto tiene que cambiar. Nada es eterno. Hasta la belleza cansa", dice un ciudadano ante la cámara. Harto de malvivir.
Desde hace semana y media se repiten las protestas pese a la represión gubernamental. El viernes, cientos de vecinos de Morón, una ciudad del centro, asaltaron la sede del Partido Comunista. Hubo disparos y heridos. Sin muertos. Es lo único que aún pueden perder: la vida.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha confirmado esta semana que una delegación de su Gabinete ha iniciado contactos con la Administración de Donald Trump. Estados Unidos ha optado por la paciencia: deja que la isla se consuma sin energía ni nada que llevarse a la boca.
"Es una nación fallida, cuyos gobernantes han sufrido un revés con la pérdida de apoyo de Venezuela y el cese del envío de petróleo desde México", describió un portavoz de la Casa Blanca. Washington, según medios estadounidenses, plantea una transición sin Díaz-Canel, pero con algún miembro de la familia Castro al mando, como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro. Algo así como una 'Delcy Rodríguez cubana' que funcione bajo las órdenes del secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, cuyo árbol genealógico está en la isla. Trump se siente ante una oportunidad única para acabar con un vecino incómodo y aliado de Rusia y China. A la espera de que esa negociación desbloquee el embargo y abra las puertas a la llegada de combustibles, alimentos y medicinas, la mayoría de los 9 millones de cubanos se desespera. Morón ha asistido al último estallido. Cientos de habitantes de esta ciudad al norte de Ciego de Ávila, en la parte central de la isla, salieron a las calles durante la noche del viernes. Al principio era una protesta pacífica y, según el Diario de Cuba, se volvió violenta después de que agentes de policía dispararan e hirieran a algunos de los manifestantes y recurrieran a perros para amedrentarlos.
LLEGA LA 'HORA CERO'
En las redes sociales corrieron vídeos sobre lo sucedido. En medio de otro apagón, a oscuras, muchos ciudadanos -la mayoría jóvenes- mostraron su indignación con una cacerolada. Para eso han quedado los pucheros. Con gritos de "libertad", "abajo la dictadura", "pongan la corriente" y "no tenemos miedo", rodearon la comisaría de Morón, acordonada por las fuerzas de seguridad. La protesta se desplazó luego a la sede del Partido Comunista. Una muchedumbre lanzó piedras contra el edificio y encendió una hoguera en medio de la calle con mobiliario y documentos extraídos del inmueble. Se escucharon detonaciones y uno de los manifestantes recibió un disparo.
Mientras se desarrollan los contactos entre las cúpulas políticas de Cuba y Estados Unidos, los habitantes de la isla sucumben al escepticismo. En las últimas horas, han recibido un mensaje oficial en los teléfonos móviles que les avisa del inicio de la 'Hora Cero', del final del combustible. Las autoridades les aconsejan acaparar agua y alimentos básicos. Pura supervivencia. Como si fueran náufragos en mitad del Caribe. Desde que en enero cayó Maduro en Venezuela y Cuba se quedó sin el sostén económico del régimen chavista, la deriva se ha acelerado. Desayunos con pan y agua azucarada. Cenas con un huevo hervido a la luz de un quinqué.
"Mi nieto lleva tres meses sin tomar leche", maldice una abuela. El régimen, que ha impuesto una economía de guerra, pide al pueblo que resista. Las negociaciones con Washington son, para muchos, la única esperanza de que Trump levante las sanciones a los países que abastezcan a Cuba. Nadie se atreve a desafiar al presidente de gatillo fácil, como ha demostrado en Venezuela e Irán. Además, las corrientes populistas y conservadoras, afines al inquilino de la Casa Blanca, están copando los gobiernos americanos. Y países con dirigentes progresistas como Colombia, Brasil y México miran hacia otro lado para no irritar a EE UU. Cuba se ha quedado sola, aislada y sin casi nada. "Esto tiene que caerse para que todo cambie", ruega un joven cubano que no ha conocido otra realidad que la del castrismo y que ahora vive en eso que allí llaman una "madeja de adversidad".