EE UU
Trump quiere vincular la solución en Ucrania con la anexión de Groenlandia
"Lo peor está por llegar", teme la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen


Publicado el 21/01/2026 a las 08:53
A diez grados bajo cero, Davos espera la llegada de Donald Trump, que con su propia agenda ya hecho saltar por los aires el programa del Foro Económico Mundial (WEF). El enviado del Kremlin, Kirill Dmitriev, confirmó este martes que se reunirá con representantes del Gobierno estadounidense en Davos para poner fin a la guerra en Ucrania. Inmediatamente después, los negociadores ucranianos se reunieron con asesores de seguridad de Alemania, Francia y Reino Unido, al margen del WEF, en un intento de Rustem Umjerov de obtener apoyo de última hora. Zelenski, por su parte, intentaba poner condiciones a su presencia en Davos y hablaba de la creación de un ejército conjunto de Ucrania y Europa con hasta tres millones de soldados, alegando que Rusia planea aumentar sus fuerzas armadas a 2,5 millones de soldados para 2030. Su propuesta era acogida en los pasillos del WEF con el mismo frío que hacía en el exterior.
Al mismo tiempo, dispuesto a sacar el máximo partido a su viaje, Trump anunciaba unilateralmente conversaciones sobre la adquisición de Groenlandia que también tendrán lugar en Davos. Y reiteraba que "no hay vuelta atrás" y que "tenemos que tenerla", en referencia a la isla ártica que forma parte del territorio de Dinamarca. Asimismo, adelantaba que había mantenido una "muy buena" conversación telefónica con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y provocaba con estas declaraciones un escalofrío en la espalda de muchos de los miembros de las delegaciones europeas. "Todo apunta a que lo peor está todavía por llegar", decía ante el parlamento danés, en Copenhague, la primera ministra Mette Frederiksen, que se aferra a los principios de soberanía nacional e integridad territorial para los que, al cierre de esta edición, cuenta con el apoyo europeo.
Antes de llegar a Davos con la mayor delegación estadounidense en la historia del WEF, Trump envió, a modo de avanzadilla, al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Besset, muestra inequívoca de que está pensando en un acuerdo económico. Todo apunta, además, a que Trump quiere negociar en paralelo una solución para Ucrania y una forma de hacerse con el control de Groenlandia. Así lo sugiere el hecho de que Besset haya solicitado habitaciones contiguas en las que tendrán lugar, a partir de hoy, las negociaciones sobre ambos asuntos. Su recomendación a los europeos, helados ante el escenario de negociación, fue aceptar los hechos tal y como serán. "Les digo a todos: relájense, respiren hondo. No penséis en venganzas... El presidente estará aquí mañana y transmitirá su mensaje".
Bessent garantizó que "la OTAN nunca ha estado más segura" y avanzó un enfoque pragmático de muchos de los implicados. El primero en dar muestras de ello fue este martes primer ministro de Canadá, Mark Carney, que aludió en su intervención a su propia estrategia para navegar entre las "grandes potencias", centrado en la "búsqueda sin obstáculos de su poder e intereses". "Si las grandes potencias abandonan incluso la pretensión de reglas y valores para la búsqueda sin obstáculos de su poder e intereses, las ganancias del transaccionalismo serán más difíciles de replicar. Así que estamos actuando de forma amplia y estratégica con los ojos abiertos", dijo. "Aceptamos activamente el mundo tal como es, no esperamos el mundo que queremos ser. Canadá se opone firmemente a los aranceles y pide conversaciones concretas para lograr nuestros objetivos compartidos de seguridad y prosperidad en el Ártico", afirmó Carney.
LA OPOSICIÓN EUROPEA
Los líderes europeos, por el contrario, seguían instalados en el mundo que Donald Trump está haciendo desaparecer minuto a minuto. El mandatario francés, Emmanuel Macron, fue especialmente duro, acusando al presidente de EE UU de "ambiciones imperiales" y de arrastrarnos a "un mundo sin ley". El dirigente galo, tras unas llamativas gafas de sol que ocultaban un derrame ocular, insistió en que "Francia y Europa deben defender un multilateralismo efectivo porque sirve a nuestros intereses y a los de todos los que se niegan a someterse al gobierno de la fuerza". La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, tras reiterar el respaldo a Dinamarca, anunció un inminente acuerdo de libre comercio con India, que contrarrestará los efectos de los nuevos aranceles con los que amenaza Trump, y ofreció "inversión masiva" europea en Groenlandia, como medio para llegar a un acuerdo amistoso, "especialmente en la construcción de buques rompehielos". La responsable de política exterior de la UE, Kaja Kallas, insistió por su parte en que la OTAN está bien preparada para gestionar la seguridad de la isla, pero el comentario de un alto comandante europeo de la OTAN, que calificó en los pasillos el problema de Groenlandia como "un asunto político", hizo el aire todavía más gélido.
La amenaza de Trump, de elevar los aranceles al 25% a los europeos que apoyan a Dinamarca, y la intención de Bruselas de activar los suyos propios, por valor de 93.000 millones, "convierte a Davos en el epicentro del peor conflicto económico transatlántico que se recuerda", lamentaba Fred Kempe, presidente del Atlantic Council, en un correo electrónico.