EE UU
¿Es Groenlandia el próximo objetivo de Trump tras Venezuela?
"Necesitamos Groenlandia, sin duda", ha asegurado el presidente estadounidense interesado por los minerales y posición geopolítica del territorio danés


Publicado el 05/01/2026 a las 09:40
El ataque de EE UU a Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, durante este sábado ha reactivado el miedo de una posible conquista de Groenlandia. Hace más de un año que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció su intención de anexionarse el territorio danés, que cuenta con una importante fuente de minerales y posee una posición estratégica para la defensa. Washington ya goza allí de una base militar clave en la protección antimisiles y la vigilancia espacial. "Necesitamos Groenlandia, sin duda", ha asegurado el republicano en una entrevista con 'The Athlantic'. También describió la isla como "rodeada de barcos rusos y chinos".
Pocas horas después de conocerse el bombardeo en el territorio sudamericano, Katie Miller, podcaster de extrema derecha y la mujer de Stephen Miller -subdirector de gabinete de la Casa Blanca y asesor de seguridad nacional-, publicó en X una imagen del mapa de la isla ártica cubierta con la bandera norteamericana que acompañó de un breve texto que decía "PRONTO".
A la amenaza de los partidarios del movimiento MAGA (Make America Great Again) y del máximo mandatario de anexar el territorio que forma parte de la alianza de la OTAN, el primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, ha asegurado que no hay motivos para entrar en pánico, pero que se debe dar una respuesta clara a lo que ha llamado una falta de respeto al derecho internacional y a la soberanía.
"Las relaciones entre los Estados y los pueblos se basan en el respeto mutuo y el derecho internacional, no en gestos simbólicos que ignoran nuestra condición y nuestros derechos", ha señalado Nielsen, recordando que Groenlandia es una sociedad democrática con autogobierno, elecciones libres e instituciones sólidas.
El embajador de Dinamarca en Estados Unidos, Jesper Møller Sørensen, respondió a Miller con un "amistoso recordatorio" de los antiguos vínculos de defensa entre ambos países. "Somos aliados cercanos y debemos seguir trabajando juntos como tal. La seguridad de Estados Unidos es también la seguridad de Groenlandia y Dinamarca". "El Reino de Dinamarca y Estados Unidos colaboran para garantizar la seguridad en el Ártico", afirmó. "Nos tomamos muy en serio nuestra seguridad conjunta. Y sí, esperamos el pleno respeto de la integridad territorial del Reino de Dinamarca", añadió tras explicar que en 2025 aumentaron el gasto en Defensa hasta casi llegar a los 11.680 millones de euros.
Trump, sin embargo, en un gesto sin precedentes, ha nombrado recientemente a un enviado especial en Groenlandia. Jeff Landry, el gobernador de Luisiana y ex fiscal general del Estado, agradeció al líder republicano su designación en diciembre y afirmó que era "un honor servirle como voluntario para que Groenlandia forme parte de Estados Unidos". Asimismo, el vicepresidente, James D. Vance, visitó en marzo del pasado año la instalación militar en Pituffik, la base más septentrional de Estados Unidos.
Washington no descarta hacerse con el control del territorio por el que China y Rusia también compiten. "No digo que lo vaya a hacer, pero no descarto nada. No, ahí no. Necesitamos Groenlandia con urgencia", declaró Trump en mayo a la cadena estadounidense NBC. Desde que asumió el cargo, el republicano ha desconcertado a sus aliados europeos con su intención declarada de hacerse con el poder en el Ártico.
Los planes del magnate han recibido una condena generalizada al mismo tiempo que han generado una gran inquietud en el ámbito internacional. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el jefe de Gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, han declarado que "las fronteras nacionales y la soberanía de los Estados se basan en el derecho internacional. No se pueden anexionar otros países". La gran mayoría de los 57.000 habitantes de la isla desean independizarse de Dinamarca (85%), pero no quieren formar parte de Estados Unidos, según una encuesta realizada en enero. Desde 2009, el territorio tiene derecho a declarar su independencia.
