Más héroes en el atentado de Sídney: el matrimonio de jubilados que intentó evitar la masacre y lo pagaron con su vida

Boris y Sofía Gurman, una pareja de jubilados, se suman a la lista de héroes que hizo frente a los autores de la masacre judía y se ha conocido gracias a una cámara instalada en el salpicadero de un coche que circulaba en paralelo a la playa 

Instante en el que el matrimonio Gurman trata de arrebatar el arma a Sajid Akram y frenar así el atentado terrorista en Bondi Beach
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Instante en el que el matrimonio Gurman trata de arrebatar el arma a Sajid Akram y frenar así el atentado terrorista en Bondi BeachAFP
Instante en el que el matrimonio Gurman trata de arrebatar el arma a Sajid Akram y frenar así el atentado terrorista en Bondi Beach

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Agencia Colpisa

Actualizado el 17/12/2025 a las 10:51

Sofía Gurman hubiera cumplido hoy 62 años. Ella y su marido, Boris, habrían festejado en enero su 35 aniversario de boda. Pero Sajid Akram decidió que nunca celebraran esas fiestas. El mayor de los dos terroristas -padre e hijo- que perpetraron la masacre en la playa australiana de Bondi el domingo abatió a tiros a la pareja cuando forcejeaba con él para intentar desarmarle. Sajid, de 50 años, y Naveed, de 24, dispararon luego contra la comunidad judía asistente al primer día de la festividad del Januca en Sídney. Asesinaron a quince personas.

Una cámara instalada en el salpicadero de un coche que circulaba en paralelo a la playa ha sido clave para revelar el acto de heroísmo de los Gurman. En los escasos segundos de grabación se observa que Boris, vestido con una camiseta violeta, se abalanza sobre Sajid cuando sale de su coche aparcado en la acera. En el parabrisas luce una bandera de Estado Islámico. El sello de la muerte. El matrimonio se ha percatado de que el individuo lleva un fusil en sus manos.

Boris empuja al terrorista. Los dos ruedan por el suelo. El arma queda suelta y el jubilado se hace con ella. Varios transeúntes se han parapetado detrás de una parada de autobús. Otros se pegan a un murete. Sofía se suma al forcejeo. Quiere intervenir. Ayudar a su marido. Pero Sajid es ya el diablo. Boris le apunta con el arma. En los siguientes segundos, el terrorista se revuelve, saca una pistola y dispara a la pareja.

Todo sucede en el tiempo que un vehículo avanza apenas 20 metros. No más cumpleaños. No más aniversarios. En casa de los Gurman algún regalo esperará inútilmente a ser desenvuelto. Una fotografía mostrará más tarde al matrimonio en el suelo ya sin vida, que pudo expirar abrazado.

Australia lloraba este martes a la pareja y lo seguirá haciendo durante días, bajo la conmoción de un atentado sin precedentes a este lado del mundo desde Port Arthur en 1996. Entonces una matanza causó 35 muertos y el Gobierno aprobó el control de armas.

Las calles adyacentes a la playa han sido cubiertas de ramos de flores en homenaje a los 15 fallecidos en Bondi mientras los ciudadanos siguen atentos la evolución de los 42 heridos. Entre los ramos se distinguen seis rosas blancas. Las depositaron este martes otros tantos compañeros de Sofía en Australia Post, el servicio postal del país. Uniformados, solemnes, han dejado también una tarjeta de recuerdo.

"Estamos desconsolados por la pérdida repentina e insensata de nuestros queridos Boris y Sofía Gurman", dijo la familia en una breve declaración. "Sentimos un orgullo inmenso por su valentía y altruismo. Esto resume quiénes eran: personas que, instintiva y desinteresadamente, intentaron ayudar a los demás".

La pareja, de origen ruso-judío, tenía un hijo y residía en un barrio cercano a Bondi. Sus allegados desconocen si iban a la fiesta hebrea o simplemente pasaban por allí en el peor momento posible. "En lugar de correr, el hombre se precipitó hacia el peligro, luchó desesperadamente por apoderarse del arma y se abalanzó sobre el terrorista con fiereza", describió un testigo.

Boris trabajaba de mecánico, pero ya se había jubilado y esperaba a que a su mujer le llegara también la edad para dejar el servicio postal. Era conocido por "su disposición a ayudar a quien lo necesitara". Los dos, muy populares en Bondi. "Héroes civiles así no deberían ser olvidados", exclamaba una mujer.

LOS FUNERALES

En Sídney hubo cuatro héroes y tres murieron, El cuarto, Ahmed al-Ahmed, del que Siria se siente "orgullosa", se recupera en el hospital. Además de los Gurman, Reuven Morrison, de 62 años, resultó tiroteado mientras hacía frente a Sajid Akram. "Mi querido padre fue asesinado a tiros por ser judío en un evento del Januca". Reuven "saltó en cuanto empezó el tiroteo" hacia el tirador. Le gritó y lanzó ladrillos mientras "protegía a su comunidad". Pero el terrorista le abatió de una ráfaga.

Los funerales por los fallecidos comenzaron anoche. Un juez ha advertido a los políticos del país que tomen medidas para garantizar la seguridad de la comunidad judía, a menos que quieran que sus palabras de condolencia y condena suenen "huecas".

Mientras, la Policía confía en desentrañar lo antes posible los puntos oscuros del atentado. Naveer Akram, el hijo del diablo, el único superviviente, que resultó herido por las balas de los agentes, despertó ayer del coma en un hospital de Sídney. Los investigadores ya lo están interrogando.

El joven solía reunirse con un grupo de radicales islámicos al oeste de la ciudad. Hace unas semanas, hizo con su padre el viaje iniciático a lo profundo del terror. Volaron a Filipinas y se instalaron un mes en Davao, ciudad frecuentada por los miembros de Estado Islámico procedentes de Mindanao. Allí terminaron de fanatizarse y planificar el atentado.

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