El bombardeo iraní sobre un hospital de Israel refuerza la idea de matar a Jamenei

Trump da ahora “dos semanas” a Teherán para negociar un pacto nuclear

Una empleada del hospital israelí de Soroka traslada material tras el bombardeo que causó grandes daños materiales
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Una empleada del hospital israelí de Soroka traslada material tras el bombardeo que causó grandes daños materiales
Una empleada del hospital israelí de Soroka traslada material tras el bombardeo que causó grandes daños materiales

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Agencia Colpisa

Publicado el 20/06/2025 a las 00:31

Israel clamó venganza tras el impacto este jueves por la mañana de un misil iraní en el hospital Soroka de Bersheba y su ministro de Defensa, Israel Katz, señaló a Alí Jamenei, líder supremo de la república islámica, como “una persona que debe dejar de existir”. Los proyectiles de Teherán superaron las defensas enemigas, golpearon también en Ramat Gan y Holón, causaron más de cien heridos y una destrucción importante. Los persas recurrieron a la misma estrategia que emplea el Estado judío en Gaza y el titular de Exteriores, Abbas Araghchi, defendió que el objetivo era un centro militar cercano. El conflicto encendido por el primer ministro hebreo, Benjamín Netanyahu, cumple su primera semana y Tel Aviv espera que EE UU entre de lleno en la guerra.

Nadie sabe cómo y a qué ritmo reaccionará Donald Trump. Aunque la intervención estadounidense en el conflicto parecía inminente, la decisión de atacar o no a Irán se tomará a lo largo de las próximas dos semanas, según anunció la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. La decisión de dar un plazo de catorce días se debe a que hay “una posibilidad sustancial de negociaciones” con el régimen de los ayatolás en ese tiempo. Sobre las negociaciones para un acuerdo nuclear que se desarrollaban entre Washington y Teherán hasta que Israel bombardeó objetivos militares y nucleares iraníes subrayó que las propuestas presentadas por el enviado especial norteamericano en la zona, Steve Witkoff, eran “realistas y aceptables”. Witkoff y Araghchi han hablado por teléfono varias veces desde que Israel inició sus ataques contra Irán el 13 de junio, en un intento por encontrar una solución diplomática a la crisis. Esa vía, al parecer, sigue abierta.

CRIMEN DE GUERRA ¿Y EN GAZA?

A la espera de la postura que adopte Trump, Israel mostraba su indignación por el ataque al centro sanitario de Bersheba. “Menos mal que ayer terminamos de evacuar esa zona del hospital, allí no quedaba nadie”, explicaba con alivio Adrián Kenigson, carpintero de 57 años del hospital Soroka y que estaba allí durante el impacto. Kenigson, de origen argentino, caminaba entre los cascotes y daba las gracias “al sistema de alarmas y a los búnkeres porque salvan vidas cada día”. “Estos misiles no son como los cohetes de Hamás, esto es otro nivel”, señalaba. Consultado sobre el objetivo que perseguía Teherán, dijo que Israel “es un país pequeño y militarizado, hay bases por todas partes, así que cualquier misil que lancen pueden luego usar esta justificación, pero la intención es matar todo lo que puedan”.

Las autoridades israelíes abrieron las puertas del hospital a la prensa mundial y allí se desplazaron Netanyahu y Katz, uno de los pocos altos cargos que tienen permiso del jefe de Gobierno hebreo para hacer declaraciones de esta guerra. El primer ministro se limitó a decir que la eliminación de Jamenei sigue sobre la mesa y ordenó intensificar los ataques sobre Irán para dar “la respuesta que merece” el bombardeo de un hospital. El responsable de Defensa fue más allá y equiparó al líder supremo con un “Hitler moderno”.

Katz también declaró en una comparecencia pública que ir contra un complejo sanitario es un “crimen de guerra” y no tardaron en surgir las comparaciones con la situación en la Franja, donde desde el 7 de octubre de 2023 Israel ha bombardeado y asaltado todos los centros médicos de la Franja. El diputado hebreo Ahmad Tibi, líder del partido Arab Ta’al, recordó al ministro que “atacar un hospital es un crimen que debe ser condenado, siempre y en todas partes”, y por ello “también condenamos el ataque a los hospitales de Gaza”.

La guerra sorprendió a los iraníes porque llevaban dos meses de conversaciones con Estados Unidos para buscar un nuevo acuerdo nuclear. Trump no esperó a ver los resultados de la diplomacia y dio luz verde a Netanyahu para golpear a la república islámica. Ahora es Israel quien aguarda a que su gran aliado entre de manera formal en el conflicto y le ayude a acabar con su programa atómico y derrocar al régimen islamista. Si ayer fuentes oficiales filtraron al diario The Times of Israel que confiaban en que Washington “se uniera en las próximas 24 o 48 horas”, ahora parece que la espera se puede prolongar dos semanas. Mientras, en el Reino Unido, los conservadores -en la oposición- dijeron que si el país decidiera implicarse en este conflicto, ellos lo apoyarían.

SOLO ANTE SUS ENEMIGOS

Por su parte, Irán despertó este jueves con el ataque a la central nuclear de Arak, un reactor de agua pesada inactivo desde 2015, y acusó a la Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de operar como un “socio” de la “guerra de agresión” hebrea, por no criticarlo. A lo largo del día siguieron los bombardeos en Teherán y otras partes de un país en el que el régimen ha puesto el control en manos de la Guardia Revolucionaria. Se ha restringido el acceso a internet por motivos de seguridad y resultan cada vez más complicadas las conexiones. El líder supremo, que lleva 36 años al frente del país, está contra las cuerdas y en el momento más delicado de la historia de la república islámica se ha encontrado solo ante sus enemigos, sin poder recurrir a grupos como Hizbulá o Hamás para amenazar a Israel. Décadas de trabajo con la idea de una guerra a distancia se han ido al traste y a los iraníes solo les quedan sus misiles.

Aunque Netanyahu durante su visita al centro médico de Bersheba defendió los “ataques de precisión” de sus aviones frente a las acciones “de unos asesinos que nos quieren matar a todos”, en la república islámica hay cientos de civiles muertos en la última semana por las ofensivas contra zonas civiles densamente pobladas. A falta de un recuento oficial por parte de las autoridades, las familias y amigos van colgando en redes cada día fotos e historias de sus seres queridos fallecidos. El país denunciará la situación en el Consejo de Seguridad de la ONU tras reclamar otra reunión de urgencia de este órgano (el viernes pasado fue la primera) que se celebrará hoy.

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