El misterio del púrpura: por qué es el color sagrado del Vaticano

Durante siglos, el púrpura ha estado vinculado al poder, la espiritualidad y la muerte. Estos días, tras la muerte del Papa Francisco, este color vuelve a cubrir los rituales más solemnes de la Iglesia

El cardenal Gianfranco Ravasi, en la basílica de San Pedro
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El cardenal Gianfranco Ravasi, en la basílica de San Pedro
El cardenal Gianfranco Ravasi, en la basílica de San Pedro

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Javier Iborra

Publicado el 25/04/2025 a las 19:43

Durante siglos, el púrpura ha estado vinculado al poder, la espiritualidad y la muerte. Hoy, tras la muerte del Papa Francisco, este color vuelve a cubrir los rituales más solemnes de la Iglesia. Pero ¿de dónde viene su significado y por qué el Vaticano lo considera sagrado?

Mucho antes de que se convirtiera en símbolo del catolicismo, el púrpura ya hablaba de poder. En el mundo antiguo, obtener este pigmento no era tarea fácil: se extraía del murex, un molusco del Mediterráneo, en un proceso laborioso que requería miles de ejemplares para obtener unos pocos gramos de tinte. Fue la célebre púrpura de Tiro, tan costosa que solo los emperadores romanos podían lucirla.

Esta exclusividad convirtió el color en sinónimo de autoridad, y su uso quedó regulado por estrictas leyes de vestimenta. Así, quien vestía púrpura se identificaba con la realeza o con lo divino. Un lenguaje visual que la Iglesia no tardó en adoptar.

LA LITURGIA CATÓLICA Y LA ESPIRITUALIDAD DEL PÚRPURA

En el cristianismo, el púrpura adquirió nuevos matices. Se convirtió en el color de la penitencia, la espera y la transformación espiritual, asociado con el Adviento y la Cuaresma. También es el color del dolor ante la muerte y de la esperanza en la resurrección, dos ideas clave en el mensaje cristiano.

Durante los funerales papales, como el del recientemente fallecido Papa Francisco, el púrpura se hace presente en vestiduras, estandartes y ornamentos litúrgicos. No se trata de una elección estética: es una forma visual de expresar el duelo sagrado, el paso del alma a la eternidad y el reconocimiento del pontífice como figura espiritual y terrenal.

El púrpura también está presente en los ropajes de los cardenales, aunque estos tienden más hacia el rojo escarlata. Aun así, el simbolismo permanece: representa la disposición a entregar la vida por la fe, al igual que en los primeros mártires cristianos.

No es casualidad que los colores en el Vaticano no se elijan al azar: cada uno forma parte de un complejo lenguaje visual que remite al Evangelio, a la historia y a los ritos más antiguos del cristianismo.

UN COLOR QUE HA ATRAVESADO LOS SIGLOS

Desde los emperadores romanos hasta los papas modernos, el púrpura ha mantenido su lugar como símbolo de poder, misterio y trascendencia. Es el color de los momentos solemnes, de la reflexión espiritual y del respeto por lo sagrado.

La muerte de Francisco, un pontífice humilde y reformista, ha devuelto este color a la primera plana. Pero su presencia no es nueva. Es un eco de siglos de historia y fe, que sigue hablándonos sin necesidad de palabras.

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