El trágico final de Shiral
La familia de una joven culpa al Estado israelí de no haber atendido su estrés postraumático tras sobrevivir al 7-O


Publicado el 22/10/2024 a las 07:53
El pasado domingo, el teléfono móvil de Shiral Golan no dejaba de recibir mensajes alegres para celebrar que cumplía 22 años. Nadie respondió. La joven acababa de quitarse la vida. En realidad había comenzado a morir el 7 de octubre de 2023. Aquel día estaba entre los despreocupados asistentes al festival de música Supernova, cerca del kibutz Reim, asaltado por milicianos de Hamás que provocaron una masacre con asesinatos, violaciones, torturas y mutilaciones. Golan y su pareja Adi se escondieron y sobrevivieron a aquel horror perpetrado en suelo hebreo. Pero sufrir una experiencia así marca: lo llaman estrés postraumático. Ya en casa y a salvo, se aisló y pese al sostén de su familia se hundió.
Su hermano Eyal acusa al Gobierno de Israel de no ayudar a las personas en estas circunstancias. De olvidarlas. “Si el Estado se hubiera hecho cargo de ella, nada de esto habría sucedido”, denuncia en medios hebreos como The Times of Israel. “El Estado mató a mi hermana dos veces. Una en octubre, psicológicamente, y una segunda ahora, el día de su 22 cumpleaños, físicamente”.
Shiral Golan apareció el pasado domingo en el patio de su casa. Era el final que todos temían. “Siempre estábamos con ella. No nos movíamos ni un milímetro de su lado. Hasta mi madre se vio obligada a jubilarse para atenderla... Y la única vez que la hemos dejado sola se ha quitado la vida”, lamentó Eyal. “Le pedí a mi hermana que buscara ayuda y siempre me decía que el Estado no le ofrecía recursos. La ha matado”, insistió apuntando el dedo acusador hacia el Gobierno de Benjamín Netanyahu, que aún no ha logrado liberar a los cerca de cien rehenes que todavía tiene Hamás en su poder tras los ataques del 7 de octubre que desataron el actual conflicto armado en Gaza.
El Ministerio de Bienestar y Seguridad Social recordó que brinda apoyo a los supervivientes a través de una serie de programas. Anima, además, a los afectados y a sus familiares a contactar con el servicio de asistencia telefónica del organismo. El estrés postraumático es un trastorno de la salud mental muy complejo y de difícil tratamiento. Se desencadena tras experimentar o presenciar un hecho aterrador. Pesadillas y ansiedad acompañan al paciente en un viaje en espiral cuesta abajo dando vueltas de manera incontrolable a un trágico recuerdo. Atrapados en ese bucle del 7 de octubre de 2023.
En esa jornada hubo 1.200 muertos en esta región fronteriza. Golan y su acompañante pudieron ocultarse. Se agazaparon tras unos árboles. Durante horas -interminables y en el corazón del infierno- fueron testigos de aquel horror. Al final, los rescató la policía israelí, que logró salvar a unas 200 personas. Shiral Golan se salvó, pero aquel acontecimiento cavó en su mente otro túnel. Sin luz y, como se ha comprobado ahora, sin salida. El estrés postraumático la acompañó en esa deriva hasta el final, aunque nunca fue reconocida como víctima de esa enfermedad, según critica su familia, que se ha sentido abandonada por las autoridades. “Perdí a mi hermana, pero quiero gritar y llorar para que otros no pierdan a sus seres queridos”, clama su hermano.
En febrero, el profesor Yair Bar-Haim, director del Centro Nacional de Estrés Traumático y Resiliencia de la Universidad de Tel Aviv, calculó que hasta 30.000 israelíes podrían desarrollar este trastorno como resultado del 7-O y la guerra posterior, lo que sobrecargaría el ya desbordado sistema de salud mental de Israel.