Hamás e Israel se conceden 48 horas para cerrar una tregua humanitaria
Presionados por EE UU, tienen otra ronda de contactos indirectos en El Cairo


Publicado el 09/04/2024 a las 05:00
Israel y Hamás afrontan 48 horas que pueden ser cruciales para alcanzar un nuevo alto el fuego humanitario en Gaza que coincida con el Eid al-Fitr, fiesta con la que los musulmanes marcan el final del Ramadán y que irá desde este miércoles al viernes. Las delegaciones de las dos partes tomaron este lunes parte en una nueva ronda de contactos indirectos en El Cairo y en un plazo de 48 horas deben regresar para dar una respuesta a los mediadores.
Egipto, de nuevo, se mostró optimista sobre la posibilidad de que esta vez el acuerdo sea posible. Israelíes e islamistas fueron más cautos, pero en Gaza se están produciendo movimientos como la retirada de las tropas del sur, la entrada de un mayor número de camiones con ayuda, el permiso de apertura a 20 panaderías en el norte y la vuelta del servicio de una tubería de agua a esta zona que podrían indicar la proximidad de un acuerdo para el que Estados Unidos presiona ahora con más intensidad.
La cadena pública israelí Kan dijo que Benjamin Netanyahu está dispuesto a cumplir con las solicitudes que le planteó Joe Biden en la tensa conversación telefónica que mantuvieron el jueves. El presidente estadounidense instó al primer ministro israelí a “facultar a sus negociadores para concluir un acuerdo sin demora que traiga a los rehenes a casa”. En esta ronda de contactos en la capital egipcia están los jefes de sus agencias de espionaje respectivas, la CIA y el Mosad, junto al Shin Bet, el servicio de seguridad interior hebreo, una suerte de FBI. Ello muestra el valor que tiene la presión de la Casa Blanca.
El diario local Al-Qahera, citando fuentes próximas al proceso, adelantó que “se han logrado importantes avances en varios puntos del acuerdo” y que “en dos días regresarán las delegaciones para terminar con el pacto”. En este tiempo Hamás consultará con sus dirigentes dentro y fuera de Gaza, mientras Israel tendrá que poner sobre la mesa del gabinete de guerra dicha hoja de ruta para una tregua.
Son momentos de gran incertidumbre que se producen precisamente cuando la contienda entra en su séptimo mes y ya deja más de 33.000 muertos en la Franja, la mayoría mujeres y niños. Este lunes por la noche, fuentes del movimiento islamista anunciaron que contemplan una tregua de seis semanas y un canje de 900 presos por mujeres y niños rehenes. Pero otras fuentes de Hamás trataron de moderar las expectativas e insistieron en que ellos se remiten a las exigencias de un alto el fuego definitivo y también a la retirada de todas las tropas enemigas.
DIVISIÓN EN EL GOBIERNO
Por su parte, desde Israel llegaron mensajes contradictorios, aunque voces de peso como la del ministro de Defensa, Yoav Gallant, indicaron que están en “un momento oportuno” para lograr la liberación de los rehenes en Gaza, pero requerirá “decisiones difíciles (…) Tenemos la máxima obligación de traer a nuestros cautivos de regreso a casa”.
Las palabras de Gallant, una de las personas que ha defendido desde el primer momento el uso máximo de la fuerza como manera de presionar a Hamás, chocan con las de los ministros ultranacionalistas sionistas, que amenazan con romper el Ejecutivo si no prosigue la guerra y se lanza la operación militar prevista sobre Ráfah. Itamar Ben Gvir, responsable de Seguridad Nacional, amenazó incluso a Netanyahu en la red social X y escribió que “si esta guerra acaba sin una operación a gran escala en Ráfah, el primer ministro perderá su puesto”. No en vano, los votos de los radicales son vitales para el mandatario actual, que vive en permanente equilibrio entre la presión exterior de Estados Unidos y la doméstica de sus socios de gobierno. Biden le pide un alto el fuego y Ben Gvir, guerra sin concesiones.
Sin embargo, ante estas amenazas de los ultranacionalistas el líder de la oposición, Yair Lapid, tendió la mano a Netanyahu para ofrecerle todo el apoyo necesario si prioriza el regreso de los más de cien cautivos que tienen los grupos palestinos en su poder desde el 7 de octubre.
NO ES EL FIN DE LA GUERRA
En todo caso, el jefe del Ejército, general Herzi Halevi, dejó claro que la retirada del sur no supone el final de la guerra. De hecho, los analistas militares de los canales hebreos afirman que los planes para atacar Ráfah siguen adelante y que antes se pondrá en marcha una evacuación masiva de civiles. La radio israelí Reshet Bet criticó el movimiento militar, que consideró “básicamente una especie de alto el fuego sin que sea oficial”, y lamentó que “Hamás consiguió mucho de lo que quería sin un acuerdo para liberar rehenes”.
LA TREGUA CALMARÍA A IRÁN
El cambio de estrategia de Israel en Gaza se produjo una semana después del ataque contra el consulado iraní de Damasco, en el que los israelíes mataron a siete altos cargos de la Guardia Revolucionaria, entre ellos al comandante Reza Zahedi, responsable de operaciones en Siria y Líbano. Desde entonces Teherán clama venganza, pero medios como Jadeh Iran informaron de que la república islámica habría planteado a Estados Unidos olvidarse de su respuesta militar a cambio de un alto el fuego en Gaza. Este medio citó como fuente a un diplomático árabe quien declaró que “si Estados Unidos tiene éxito a la hora de contener la situación, será un gran triunfo para Biden”.