Los hutíes claman venganza por el ataque de Estados Unidos y reafirman su apoyo a Palestina
Los rebeldes han lanzado decenas de proyectiles con dirección a Israel y a barcos comerciales en el mar Rojo desde el estallido de la guerra en Gaza


Publicado el 13/01/2024 a las 05:00
Los hutíes claman venganza tras el ataque de Estados Unidos y sus aliados contra diferentes objetivos en Yemen y reafirman su apoyo al pueblo palestino. Mohammed Al-Bukhaiti, portavoz de Ansar Allah, señaló en un comunicado que "EE UU y Reino Unido cometieron un error al emprender la guerra contra Yemen y no aprender de sus experiencias pasadas (.) Pronto se darán cuenta de que la agresión directa contra Yemen fue la mayor imprudencia de su historia".
Desde la dirección del movimiento yemení aseguraron que "la violencia de los occidentales no logrará ningún resultado, y no disuadirá al pueblo de Yemen de continuar su apoyo a Palestina", en palabras de Fadel Abu Talib recogidas por el canal Al Mayadeen. Los medios locales recogen que la operación estadounidense ha alcanzado 73 objetivos y que ha dejado al menos cinco personas muertas.
Desde que estalló la guerra en Gaza los hutíes han lanzado decenas de proyectiles con dirección a Israel y a barcos comerciales en el mar Rojo como muestra de apoyo a los palestinos. Sus mandos piensan que ahora Estados Unidos y sus aliados se plantean una operación a gran escala. Abdul Malik Al Houthi, líder del movimiento, afirmó que tiene "la esperanza de no ver a ningún país árabe e islámico involucrado en la agresión contra Yemen: Dejen que los estadounidenses y británicos se involucren solos".
El analista yemení Ibrahim Jalal sostiene en su cuenta de X que "habiendo adquirido una experiencia de dos décadas en guerra de guerrillas desde 2004 y sobrevivido a una guerra regionalizada desde 2015, los hutíes descentralizaron y ocultaron sus armas pesadas, bases y campamentos, desarrollaron procedimientos operativos estándar de movilidad y camuflaje en tiempos de guerra, y dominan la propaganda y la desinformación". En opinión de Jalal, el ataque también proporcionará a los rebeldes "otra excusa de enemigo extranjero" para distraer las necesidades cotidianas de gobernanza pública, desde la prestación de servicios hasta el pago de salarios, pero también profundizará en la represión y las restricciones internas".
UNA HISTORIA DE LUCHA
Los hutíes son en realidad zaidíes, una confesión derivada del chiísmo que literalmente se traduce como 'partidarios de Dios', aunque se les conoce como hutíes por el clan que lidera al grupo desde 2004. Durante el mandato del expresidente Ali Abdulá Saleh libraron varias guerras contra el Gobierno central y tras la 'primavera árabe' de 2011 dieron un golpe militar que les permitió controlar la capital y las provincias del norte, fronterizas con Arabia Saudí. Su gran modelo a seguir es la milicia libanesa de Hezbolá y su eslogan es: "Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, maldice a los judíos y victoria para el Islam". Donald Trump les metió en la lista de grupos terroristas de EE UU.
Los chiíes son apenas un tercio de los 24 millones de yemeníes, donde la mayoría es suní, lo que sirve para reproducir el esquema de lucha sectaria que se produce a lo largo de toda la región con la parte chií apoyada por Irán y la suní por Arabia Saudí, convirtiendo al país de turno en un tablero en el que las dos grandes potencias ajustan cuentas. Un país donde el 80% de la población necesita ayuda, según los datos de Naciones Unidas, pero en el que sus dirigentes están más preocupados por la guerra.
AL QAEDA
Hasta ahora Estados Unidos había bombardeado Yemen en numerosas ocasiones, pero siempre con Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) en su punto de mira. Esta es la rama del grupo que desde 2009 aglutina a los yihadistas de Arabia Saudí y Yemen y que los servicios de Inteligencia consideran como "la más activa". En 2015, la Inteligencia y los aviones no tripulados estadounidenses lograron el que calificaron como "mayor éxito en la lucha contra Al Qaeda" desde la operación que acabó con Osama Bin Laden en Pakistán en 2011, tras acabar con Nasser Al Wuhayshi, alias 'Abu Baseer', líder entonces de AQPA y número dos de la organización. AQPA aprovechó el caos generado por los bombardeos de Arabia Saudí contra los rebeldes hutíes para consolidar sus bases en Yemen y desde el aire Estados Unidos ha ido descabezando el grupo una y otra vez. Ahora el objetivo son los hutíes.
El mar Rojo, un polvorín con flotas de guerra de seis países
Por primera vez en décadas, flotas de guerra de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Israel, China, India e Irán se ven las caras en un espacio limitado como el Mar Rojo y en un escenario de conflicto armado en plena escalada. Los navíos desplegados en esta zona, además, son algunos de los más avanzados en cuanto a tecnología para el control y lanzamientos de misiles y, en el caso de Estados Unidos, sus portaaviones más modernos se encuentran en la región.
Esta acumulación de barcos de combate pretende asegurar el tráfico marítimo en el mar Rojo, una zona marítima de 2.200 kilómetros de largo por la que circulan cada año cerca de 20.000 cargueros, lo que supone el 11% del tráfico mundial, amenazado ahora por la milicia proiraní de los hutíes. Sin embargo, no todos los países desplegados tienen los mismos objetivos ni cuentan con las mismas capacidades. India y China, por ejemplo, solo intervienen en labores de escolta e Irán apoya sin tapujos a los hutíes.
El mayor despliegue lo ha realizado Estados Unidos, que envió al golfo de Aden, la entrada al mar Rojo, el portaaviones Eisenhower y sus navíos de apoyo. Este barco de propulsión nuclear, tiene una tripulación de 3.200 personas y embarca casi un centenar de aviones y helicópteros. le acompañan un crucero, cuatro destructores y buques de desembarco. Su capacidad se ve reforzada además por tres cruceros británicos, preparados para los ataques con misiles, así como la fragata francesa Languedoc.
Este barco galo ya ha operado con anterioridad al lado de los buques norteamericanos, ya que en 2018 participó en el lanzamiento de misiles contra bases del Estado Islámico en Siria. La Languedoc, además, fue uno de los primeros navíos desplegados en el mar Rojo que derribó drones de los hutíes. Italia ha desplegado la Virginio Fasan, un barco fabricado por Francia e idéntico al Languedoc. Pero junto a este despliegue occidental, India ha enviado un total de diez navíos de guerra para asegurar que sus mercantes puedan navegar por la región. Su despliegue, que incluye patrulleros, buques antimisiles y un avión de vigilancia electrónica, se produjo después del ataque sufrido por el Chem Pluto. Este petrolero japonés llevaba una tripulación india y fue alcanzado por un misil. Según Estados Unidos, el cohete había sido lanzado por Irán, aunque Teherán lo ha negado.
Precisamente, Irán envió el 1 de enero a la zona a la Alborz, una fragata con medio siglo de historia pero modernizada para trabajar en la designación de blancos. La Alborz ya estuvo en la región en 2015 como parte de un desafío iraní al bloqueo a los puertos hutíes decretados por Arabia Saudí. Su objetivo era proporcionar armamento a la milicia pero se dio media vuelta ante la llegada del portaaviones norteamericano Theodore Roosvelt.
ESCOLTAS CHINOS
Otra de las grandes flotas que se encuentra en las inmediaciones del mar Rojo es el 45 grupo de combate y escolta de la Armada del Ejército Popular de Liberación chino. Esta agrupación naval está compuesta por fragatas y buques de aprovisionamiento, además de dos helicópteros y tropas de operaciones especiales. Se trata de una de las unidades más veteranas, ya que desde hace años lucha contra la piratería en Somalia.
Y en el norte del mar Rojo, en el puerto israelí de Eilat, navegan desde octubre los buques antimisiles de Tel Aviv. Su misión es derribar los cohetes que los hutíes han disparado contra su país desde que comenzó la invasión de Gaza.