Rusia invade Ucrania
Mariúpol desoye el ultimátum ruso: “Caerá cuando todos hayamos muerto”
La ciudad estratégica de Odesa fue atacada este lunes por primera vez con misiles rusos procedentes de los barcos que navegan por el mar Negro


Actualizado el 22/03/2022 a las 12:58
El plazo de seis horas que el Ministerio de Defensa ruso dio a los defensores de Mariúpol para que entregaran esta ciudad portuaria en el mar de Azov venció este lunes a las cinco de la mañana. "Ucrania no puede cumplir jamás un ultimátum de la Federación Rusa. Tendríamos que estar todos muertos; solo entonces caería Mariúpol, Járkov o Kiev", retó el presidente, Volodímir Zelenski, más tarde, en un encuentro con periodistas europeos. Y agregó que cualquier eventual acuerdo con Moscú para parar la guerra "será sometido a referéndum".
La jornada en la que se volvieron a reanudar las negociaciones entre las delegaciones rusa y ucraniana registró por primera vez bombardeos contra la ciudad portuaria de Odesa, efectuados con misiles disparados desde navíos en el mar Negro. Pero el enclave más castigado sigue siendo Mariúpol, donde unas 350.000 personas continúan atrapadas en los sótanos de las viviendas sin agua, alimentos, luz ni calefacción. Comenzó a ser atacado el 25 de febrero, al día siguiente de iniciarse la invasión, y desde el 18 de marzo está completamente sitiado.
La situación allí es dramática: el escenario de un enfrentamiento colosal entre las tropas rusas, ayudadas por unidades chechenas, con fama bien ganada de brutalidad, y las fuerzas ucranianas, a las que se han sumado efectivos de las brigadas internacionales y del ultraderechista Batallón Azov, que el Kremlin tiene como objetivo primordial.
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Las bombas han dejado un terreno estéril. Nueve de cada diez edificios han sufrido daños y los vecinos se las han ingeniado para disponer de unos pocos pozos excavados en el suelo (el agua aflora de las cañerías subterráneas machacadas) para obtener un poco de agua. Muchos solo se alimentan una vez al día. Y poco. Ya no hay víveres. Lo comparan con Leningrado. También con Gernika. Una joven cuenta en un periódico local que ella y sus familiares apenas comen para minimizar las veces que deben salir de su refugio a hacer sus necesidades y exponerse a los disparos.
Según el ministro de Defensa ucraniano, Oleksiy Réznikov, las fuerzas que resisten en Mariúpol "están desempeñado un enorme papel en el desmantelamiento de los planes del enemigo” y en la mejora de su defensa. A su juicio, "gracias a Mariúpol se están salvando Kiev, Dnipró y Odesa". Una vez que la ciudad caiga, el Ejército invasor tendrá más efectivos para continuar la contienda en otras áreas y cerrar el nexo de unión entre el Dombás separatista y la península de Crimea.
Mijaíl Mizíntsev, jefe del Centro de Control Nacional del Ministerio de Defensa ruso, dijo ayer que instaron a Kiev a retirar de Mariúpol "todas las formaciones armadas (…) en aras de salvar a los civiles y las infraestructuras". Explicó que, una vez depuestas las armas, llegarían los convoyes humanitarios para evacuar a la población "con unidades de zapadores por delante para el desminado de la ruta".
Para verificarlo, agregó: "Han sido invitados a estar presentes delegados de la ONU, la OSCE, el Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones internacionales". Pero este operativo tendrá que esperar. El cabecilla rebelde de Donetsk, Denís Pushilin, reconoció que sus fuerzas no podrán tomar Mariúpol "ni siquiera en una semana". Según sus palabras, se enfrentan a "varios miles de combatientes de los batallones nacionalistas ucranianos" y, "desafortunadamente, la ciudad es grande".
Una de las unidades que luchan allí es el Batallón Azov, calificado de neonazi por el Kremlin y cuya financiación vetó el Pentágono en 2017. A este respecto, el presidente de la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso), Viacheslav Volodin, acusó ayer a Joe Biden de "crímenes de guerra" por enviar armas a Ucrania que, según sus informaciones, "fueron a parar a manos de los ultraderechistas".
El Congreso de EE UU, agregó, "debe poner fin al doble rasero y hacer que Biden rinda cuentas (…) a causa de la sangre vertida por miles de civiles víctimas" de estos grupos armados. "Todo mentira", en palabras del asesor de la Presidencia de Ucrania, Mijailo Podoliak, que acusó a Rusia de "intentar persistentemente justificar su agresión con historias sobre biolaboratorios, batallones nazis o bombardeos de artillería pesada sobre Donetsk".
PROYECTILES HIPERSÓNICOS
Mientras tanto, Odesa fue atacada por primera vez con misiles. Los disparó un navío de guerra ruso en aguas del mar Negro. "Bombardearon viviendas civiles frente a la costa de Odesa. Como resultado del ataque de la mañana, una persona resultó con heridas leves y varias viviendas fueron destruidas. En un edificio nuevo cercano saltaron por los aires cristales, puertas y ventanas", aseguró en rueda de prensa el alcalde, Guennadi Trujánov.
Se trata del primer ataque contra Odesa desde el comienzo de la invasión, aunque sus alrededores sufrieron con anterioridad algún que otro bombardeo. El pasado viernes, la Armada rusa lanzó ya un misil de crucero contra Odesa, pero, según el Estado Mayor del Ejército ucraniano, "fue derribado por su artillería antiaérea". Trujánov advirtió: "No entregaremos nuestra ciudad, lucharemos por Odesa".
El domingo, según informó el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konáshenkov, el Ejército de Moscú "disparó misiles de crucero Kalibr contra objetivos en Ucrania, por primera vez desde buques emplazados en el mar Caspio", como ya hiciera Rusia en Siria en ataques contra el Dáesh en 2015. En esta ocasión, estas armas, afirmó Konáshenkov, "impactaron contra un depósito de combustible en la aldea de Konstantinovka", en la región de Mykolaiv. El portavoz castrense dijo también que "la aviación rusa disparó desde Crimea misiles hipersónicos Kinzhal contra distintos objetivos en suelo ucraniano".
Un bombardeo provocó ayer también una fuga de amoniaco en Novoselytsya, al norte, en la región de Sumy, en una planta química de fertilizantes.