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Crisis migratoria

Polonia refuerza la presencia militar en su frontera con Bielorrusia

Bruselas responde a la crisis migratoria con más sanciones a Lukashenko

La presencia de numerosos niños en los campamentos de migrantes de la frontera preocupa a las organizaciones humanitarias
La presencia de numerosos niños en los campamentos de migrantes de la frontera preocupa a las organizaciones humanitariasEFE
  • Salvador Arroyo. Colpisa
Publicado el 09/11/2021 a las 23:55
La crisis migratoria de la frontera entre Bielorrusia y Polonia se ha convertido en un choque de bloques. Desde Occidente se apoya al Gobierno de Varsovia mientras Moscú sale al auxilio del régimen de Alexánder Lukashenko.
La Unión Europea (UE) olvidó este martes sus recientes desencuentros con los polacos y optó por endurecer sus medidas contra Minsk, a cuyo presidente acusan de impulsar durante semanas una “guerra híbrida” concretada en la entrada de miles de migrantes irregulares a el territorio comunitario y que en las últimas horas se ha recrudecido con una avalancha.
En concreto, los Veintisiete suspenden parcialmente la aplicación con Bielorrusia del acuerdo que permitía facilitar la expedición de visados, en vigor desde el 1 de julio. Un cerrojazo que afecta a todos los funcionarios del Gobierno, pero no a los ciudadanos de a pie, “que seguirán disfrutando de las mismas ventajas que tenían hasta ahora”.
Aleš Hojs, ministro de Interior de Eslovenia, el país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE, subrayó la “condena y el rechazo firme a la continua instrumentalización de la migración por parte de Lukashenko”. En nombre de sus colegas europeos insistió en que es “inaceptable que Bielorrusia disponga a su antojo de la vida de las personas con fines políticos”. La decisión de ayer pone de manifiesto una vez más el “compromiso común de seguir luchando contra estos continuos ataques híbridos”, apostilló.
La UE tenía suscrito un pacto con Bielorrusia, como parte de su Asociación Oriental (que incluye también a Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Moldavia y Ucrania), orientada a reforzar la colaboración con esos vecinos para lograr una asociación política más estrecha y el mayor grado posible de integración económica. El acuerdo sobre visados tenía el propósito facilitar su expedición para estancias de corta duración y “contribuir así a mejorar los contactos interpersonales y a compartir valores y principios democráticos”, se asegura en una comunicación del Consejo.
ACUERDO SUSPENDIDO
El 28 de junio Bielorrusia ya anunció que suspendía el Acuerdo de Readmisión con la UE después de su posición muy crítica con el régimen por la represión ejercida sobre los opositores tras unas elecciones que las instituciones europeas consideraron ilegales. Convulsiones que trajeron consigo un episodio especialmente polémico como el aterrizaje a la fuerza de un avión de Ryanair en suelo bielorruso para apresar al periodista opositor Roman Protasevich y su compañera, Sofia Sopega.
Desde junio, la UE tiene constancia de que Bielorrusia organiza vuelos y viajes internos para facilitar el tránsito de migrantes hacia la UE, primero a Lituania y posteriormente a Letonia y Polonia, que ayer decidía reforzar la presencia militar en su frontera con la exrepública soviética ante la acumulación de grupos de migrantes.
Desde la OTAN su secretario general, Jens Stoltenberg, consideró “inaceptable” el uso por parte de Lukashenko de la migración irregular para desestabilizar a países vecinos como Polonia, a quién ha expresado la “solidaridad” de la Alianza Atlántica, según dijo a través de su cuenta oficial en Twitter.
Estados Unidos, por su parte, condenó lo que describió como “una explotación política” y una “coacción” a “personas vulnerables” por parte de Bielorrusia, como señaló el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price. Resaltó que Washington “seguirá del lado de Polonia y de todos los socios en Europa”.

El líder bielorruso recuerda que una guerra implicaría a Rusia

Rafael M. Mañueco. Moscú
No es la primera vez que Alexánder Lukashenko agita el espantajo de una guerra entre su país, Polonia, las repúblicas bálticas y la OTAN en su conjunto. Lo hizo repetidamente el año pasado en medio de la ola de protestas que contra él lanzó la oposición por manipular los resultados de la elecciones presidenciales.
Este lunes volvió a utilizar el mismo lenguaje y avisó de que, si se desata una contienda, “Rusia se vería inmediatamente envuelta en este torbellino y es la mayor potencia nuclear”.
“¿Luchar contra los migrantes con tanques Leopardo? Perdóneme. Ustedes y yo, los propios militares, comprendemos lo que es hoy librar una guerra contra estas desafortunadas personas en la frontera entre Polonia y Bielorrusia lanzando columnas de tanques. Está claro que esto es una especie de entrenamiento o es directamente un chantaje”, afirmó Lukashenko en el curso de una entrevista emitida ayer por las televisiones bielorrusas con el director de la revista rusa ‘Defensa Nacional’, Ígor Korotchenko.
Según el presidente bielorruso, “tomar así las armas en un mundo moderno, especialmente en el centro de Europa, es mortífero”. Continuando en la línea de que quien provoca la actual situación de tensión en la frontera exterior de la Unión Europa es Polonia mientras que Bielorrusia, al contrario, trata de aminorar supuestamente el enfrentamiento, Lukashenko dijo que su país en la actual coyuntura debe ser muy cauteloso.
“Sabemos que si cometemos algún error, inmediatamente Rusia se verá envuelta en este torbellino y es la mayor potencia nuclear”, subrayó. “Y no estoy loco, entiendo perfectamente a qué puede conducir todo esto. Sabemos cuál es nuestro sitio, pero no vamos a arrodillarnos”, añadió.
En este contexto, Lukashenko habló ayer por teléfono con su homólogo ruso, Vladímir Putin, quien parece estar de acuerdo con la forma de proceder de su interlocutor al no haberle reprochado hasta ahora la forma con la que utiliza a los migrantes para extorsionar y desestabilizar a la Unión Europea.
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