Indonesia

Indonesia intenta respirar tras el tsunami que deja al menos 832 muertos

Palu es la capital de la provincia de Célebes Central y la zona más castigada por el tsunami junto a Donggala

Los equipos de rescate siguen buscando supervivientes y atendiendo a los heridos en la isla indonesia de Célebes, afectada este viernes por un fuerte terremoto seguido de un inesperado tsunami, que han dejado más de 800 muertos.
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Los equipos de rescate siguen buscando supervivientes y atendiendo a los heridos en la isla indonesia de Célebes, afectada este viernes por un fuerte terremoto seguido de un inesperado tsunami, que han dejado más de 800 muertos.Reuters - EFE
Los equipos de rescate siguen buscando supervivientes y atendiendo a los heridos en la isla indonesia de Célebes, afectada este viernes por un fuerte terremoto seguido de un inesperado tsunami, que han dejado más de 800 muertos.

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Los equipos de rescate siguen buscando supervivientes y atendiendo a los heridos en la isla indonesia de Célebes, afectada este viernes por un fuerte terremoto seguido de un inesperado tsunami, que han dejado más de 800 muertos.
Los equipos de rescate siguen buscando supervivientes y atendiendo a los heridos en la isla indonesia de Célebes, afectada este viernes por un fuerte terremoto seguido de un inesperado tsunami, que han dejado más de 800 muertos. / Reuters - EFE

EFE

Actualizado el 30/09/2018 a las 20:48

Las autoridades de Indonesia elevaron este domingo a 832 la cifra de muertos por los seísmos y el tsunami que sacudieron la islas de Célebes el viernes, mientras la ayuda a las víctimas se enfrenta a escasez de recursos, apagones y una amplia destrucción.

El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho, señaló en una rueda de prensa en Yakarta que 821 personas murieron en Palu y las restantes 11 en el distrito de Donggala.

Sutopo explicó que, aunque continúan cortadas las comunicaciones con Donggala, han podido recibir informes sobre esas muertes.

En Palu, capital de la provincia de Célebes Central y la zona más castigada por el tsunami junto Donggala, de noche la oscuridad es generalizada por los cortes en la red eléctrica a excepción de unas pocas luces que muestran casas completamente derruidas y objetos que arrastraron las olas.

Entre ellos destaca un barco pesquero que ha quedado varado junto a la carretera de acceso a la ciudad desde Poso, otra de las ciudades más pobladas de Célebes Central situada al este de Palu.

En el tramo de esta vía que conecta la capital provincial con la bahía de Tomimi a través de las montañas, automóviles, motocicletas, ambulancias y grúas intentan avanzar en una carreteras estrechada por las avalanchas, lo que retrasa durante horas la llegada de provisiones y ayuda.

La escasez de gasolina y alimentos ha quedado evidenciada este domingo con saqueos en gasolineras, donde las filas alcanzan los centenares de personas, y tiendas de ultramarinos, en este último caso permitidas por las autoridades en determinadas franquicias.

Al listado oficial de fallecidos hay que sumarle 540 personas hospitalizadas y 16.732 desplazados, todos ellos víctimas de una catástrofe que comenzó con un seísmo de 6,1 grados al que el siguió, tres horas después, un terremoto de 7,5 grados y un inesperado tsunami.

El portavoz de la agencia de desastres informó de que hay cinco extranjeros, de los 71 que saben que se encontraban en Palu el viernes, en paradero desconocido: tres franceses, un surcoreano y un malasio.

Los equipos de rescate empezaron este domingo a sacar supervivientes de entre los escombros del interior del Hotel Roa Roa de Palu, donde se estima que entre 50 o 60 personas quedaron atrapadas, una operación dificultada por la falta de maquinaria pesada.

El presidente de Indonesia, Joko Widodo, llegó este domingo a Palu para reunirse con las autoridades y visitar hospitales y la playa de Talise, donde el tsunami se llevó a su paso las estructuras y vehículos de la costa y llegó hasta una mezquita.

"Carreteras cortadas, no es posible utilizar toda la pista de aterrizaje del aeropuerto, la electricidad está medio muerta y hay escasez de carburante. Espero que la población sea paciente. Estamos trabajando en esto juntos", escribió Widodo en su cuenta de Twitter.

El aeropuerto de Palu reabrió este domingo a vuelos comerciales, aunque avisó de que se dará prioridad a la ayuda humanitaria.

El Ministerio de Sanidad se encarga de abastecer de personal y material médico a una zona donde hacen falta especialistas en ortopedia, cirujanos generales, neurocirujanos, anestesistas y enfermeras.

La seguridad es otro problema por los robos en comercios y viviendas dañados o los presos que se han evadido de una cárcel en Donggala aprovechando los daños causados por los terremotos y que superan más la mitad de los 560 reclusos que custodiaba la cárcel.

En medio de la catástrofe, aún queda espacio para historias de héroes, como la del indonesio Anthonius Gunawan Agung, quien permaneció en su puesto en la torre de control del aeropuerto de Palu hasta que el avión a su cargo había despegado de la pista y este domingo forma parte de la lista de 832 muertos.

Un dron captura desde el aire la devastación en Indonesia tras el tsunami

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