El Pirineo necesita respeto y soluciones
Publicado el 17/10/2026 a las 08:19
Navarra necesita con urgencia una Ley de Despoblación que responda a la realidad de sus pueblos. La propuesta presentada llega tarde, carece de medidas estructurales y no concede a las entidades locales el protagonismo, la autonomía y la capacidad de decisión necesaria para afrontar el reto demográfico.
Pero, además, hay algo inaudito: escuchar discursos sobre la despoblación del Pirineo desde una posición de superioridad, como si sus habitantes debieran agradecer a las ciudades los servicios públicos que reciben. Las escuelas, los centros de salud, las carreteras y las ayudas no son regalos, sino derechos financiados con los impuestos de toda la ciudadanía, también la rural. En Navarra, unos 150 municipios tienen menos de 500 habitantes y, aunque no alcanzan conjuntamente los 30.000 habitantes, gestionan una parte importante del territorio foral. Sus ayuntamientos y vecindario sostienen la conservación de montes, pastos, caminos, manantiales y patrimonio, contribuyen a prevenir incendios y mantienen la ganadería extensiva. Muchas de estas tareas salen adelante gracias a los auzolanes y al esfuerzo de los pequeños ayuntamientos. Una aportación esencial para Navarra que apenas se reconoce ni se cuantifica económicamente. Proteger la naturaleza y el patrimonio debe ser compatible con fomentar un turismo responsable, respetuoso con las normas, las costumbres y el derecho al descanso de quienes viven en los pueblos. El medio rural no es un parque temático ni un paisaje para consumir durante un fin de semana: es un espacio de vida, trabajo y convivencia, donde se cuida a los mayores y se preserva un patrimonio construido durante generaciones. En el Pirineo, fruto de siglos de gestión colectiva, la mayoría de los recursos son comunales y deben seguir garantizando aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales respetuosos con los derechos y las necesidades de la comunidad. La marcha de la juventud es un problema fundamental. ¿Cómo van a quedarse quienes no encuentran empleo estable, vivienda asequible, transporte público suficiente, servicios cercanos y oportunidades de futuro? La despoblación no se combate pidiendo a los jóvenes que regresen, sino creando las condiciones para que puedan desarrollar su proyecto de vida. Sin juventud, nuestros pueblos apenas escuchan voces de niños y niñas, y sin ellas tenemos perdido el futuro.
Frenar la despoblación exige políticas públicas eficaces y urgentes, actividad económica sostenible, vivienda accesible, turismo responsable y servicios públicos que permitan vivir y trabajar en el medio rural con dignidad. Cuidar el Pirineo significa proteger su naturaleza, pero también apoyar a quienes lo mantienen vivo y garantizar que sus pueblos sigan siendo lugares donde vivir, trabajar y formar una familia. El futuro exige escuchar a quienes residen en ellos todo el año, situar sus necesidades en el centro de las decisiones políticas y abordar proyectos estratégicos. La cuenta atrás comenzó hace décadas y nuestros pueblos pierden población a un ritmo del 2 % anual.