Las carreteras también necesitan atención
Publicado el 01/10/2026 a las 07:22
El reciente informe de Institución Futuro sobre las carreteras de Navarra pone cifras a una preocupación que compartimos muchos de quienes las utilizamos a diario: su estado de conservación deja mucho que desear. Según los datos de la Asociación Española de la Carretera que recoge el documento, casi la mitad de la red presenta deterioros graves o muy graves. Además, 1.204 kilómetros requieren actuaciones urgentes. Son cifras que deberían hacernos pensar.
En Pamplona vemos cómo se amplían los carriles bici y se realizan actuaciones para mejorar la movilidad. Me parece bien que se facilite el uso de la bicicleta, pero también me gustaría ver esa atención hacia las carreteras por las que tantos navarros tenemos que circular cada día. Aunque sean competencias de administraciones distintas, la necesidad está ahí y merece una respuesta.
Para quienes viven en los pueblos, el coche muchas veces es imprescindible. Hay que desplazarse para ir a trabajar, acudir al médico, llevar a los hijos a sus actividades o hacer las compras. Y por esas mismas carreteras circulan transportistas, agricultores y pequeños empresarios. Su buen estado tiene mucho que ver con la vida cotidiana y con las posibilidades de seguir viviendo y trabajando fuera de Pamplona.
Es justo reconocer que la inversión en conservación ha aumentado y alcanzó los 65,8 millones de euros en 2024. Pero el informe señala que ese esfuerzo no basta para resolver el deterioro acumulado y estima en 461 millones la inversión necesaria para recuperar un estado aceptable de la red. Mantener las carreteras y reparar lo que lleva años deteriorándose exige un compromiso sostenido.
Por eso, me gustaría que el Gobierno de Navarra presentara un plan claro, con prioridades, presupuesto y plazos. Que los ciudadanos podamos saber qué tramos necesitan una intervención más urgente, cuándo se van a arreglar y qué mejoras se están consiguiendo. En Pamplona, al mal estado de algunas calles se suma la acumulación de bolardos, badenes y otras medidas para reducir la velocidad. Entiendo que es necesario proteger a los peatones y mejorar la seguridad, pero también conviene valorar cómo afecta el conjunto de estas actuaciones a quienes necesitamos desplazarnos en coche cada día. Me gustaría que se prestara la misma atención a reparar el firme y facilitar una circulación segura y fluida.
Retrasar las reparaciones acaba encareciéndolas y prolongando los problemas para quienes circulan por ellas. Cuidar nuestras carreteras también es cuidar a los pueblos, a su actividad y a las personas que viven en ellos.