Cuando el café es un lujo

Pedro Marín Usón

Publicado el 30/09/2026 a las 07:39

Dos titulares recientes dibujan con crudeza la carrera del coste de la vida que atraviesan las familias españolas. Por un lado, el gasto en hostelería se congela: los hogares priorizan llenar las neveras antes que salir a comer o tomar algo. Por otro, la cesta de la compra se ha encarecido un 5,18% en el último año y alcanza ya los 6.602 euros anuales por hogar, con subidas especialmente sensibles en productos frescos y pescado. Detrás de esos números hay decisiones dolorosas: renunciar al café con amigos, posponer la cena fuera, calcular cada euro en el pasillo del supermercado. La hostelería, motor tradicional de consumo y empleo, frena mientras la alimentación doméstica absorbe el golpe. No es solo un trasvase de gasto; es un síntoma de que muchas personas se están quedando atrás en una economía donde lo básico compite con lo esencial.

La inflación, esa enemiga silenciosa, va deteriorando poco a poco el bienestar y las relaciones: hoy casi es un lujo invitar a un café en un mundo que deja atrás un pasado mejor, mientras llenar la despensa y la nevera se convierte en un recuerdo. Como dice el dicho, “mal camino no lleva a buen puerto”; esa podría ser la imagen de la sociedad actual en este país. Sin empleos en sintonía con las demandas tecnológicas, el futuro es incierto. Pero hablar de transformación educativa parece mentar al diablo para la clase política: con o sin PISA, en la educación nada se mueve.

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