Pamplona, ciudad peatonal... hasta que llegamos en coche
Publicado el 29/09/2026 a las 07:13
Hemos llegado a un punto en el que encontrar aparcamiento dura más que algunas relaciones. 1.420 plazas de aparcamiento suprimidas en el centro en los últimos años. En Pamplona, la cabecera del Casco Antiguo se defiende con el fervor con el que se cuida una reliquia, mientras las plazas desaparecen como calorías de más.
El drama diario: tres vueltas a la manzana buscando hueco mientras el pintxo se enfría en la barra.
La contradicción es perfecta: queremos una ciudad verde, silenciosa y europea, pero también que la puerta del garaje coincida mágicamente con nuestro felpudo. Decía Ortega y Gasset que “yo soy yo y mi circunstancia”. Y quizá nuestra circunstancia favorita sea que el coche quede justo donde nos bajamos. Tanto como para perder más tiempo buscando hueco en Carlos III que comprando el pan.
A los 20, el coche era libertad absoluta; a los 40, el asfalto empieza a parecernos patrimonio familiar. El Ayuntamiento restringe, el conductor protesta, el peatón reclama y la ciudad busca el equilibrio. Quizá la pregunta no sea si sobra coche o faltan plazas. Quizá sea algo más incómodo: ¿queremos una ciudad hecha a nuestra medida o también cabemos en la de los demás?
Elía Vallejos Muñoz, coach especializada en comportamiento humano y facilitadora de grupos.