Adelgazar también tiene clase social
Publicado el 02/09/2026 a las 07:25
Los famosos GLP-1 son medicamentos que imitan una hormona que regula el hambre y la saciedad: ayudan a comer menos y sentirse lleno antes. Y han puesto patas arriba una vieja idea: que adelgazar solo cuenta si cuesta. Si sigues gordo, te falta voluntad. Si adelgazas con dieta y ejercicio, eres disciplinado. Si utilizas medicación, buscas el camino fácil. Y si puedes pagar más de 200 euros al mes, siempre habrá alguien dispuesto a decidir si realmente la necesitabas. Pero las cifras tienen la mala costumbre de llevar la contraria. La semaglutida generó 403,9 millones de euros de gasto en la farmacia pública española en 2024, un 36,2% más que el año anterior. Decimos que estos medicamentos nos escandalizan mientras su demanda crece y es que quien cumple los criterios de financiación puede tener acceso; quien no, pero puede pagarlo, tiene otra puerta. El que no puede hacer ninguna de las dos cosas sigue delante del espejo. Y después está la letra pequeña: al dejar el tratamiento puede recuperarse buena parte del peso perdido, si no cambia también la vida alrededor del plato y el ejercicio. La báscula tiene memoria. Y bastante mala leche. Entonces, ¿qué estamos juzgando realmente: el medicamento, al que lo toma o cuánto creemos que debería haber sufrido para merecer adelgazar?
Elia Vallejos Muñoz. Coach especializada en comportamiento humano y facilitadora de grupos