Érase una vez...
Publicado el 05/07/2026 a las 08:24
Un señor tenía un terreno en el pueblo. Un día llegó una empresa y le dijo:
-Si nos dejas utilizarlo durante unos años, podrás hablar con tus hijos, que viven muy lejos.
Al hombre le pareció una buena idea y aceptó. Pasó el tiempo. La tecnología avanzó y ya no necesitaba aquel servicio. Así que fue a recuperar su terreno.
-Lo sentimos -le respondió la empresa-. Como ha pasado tanto tiempo, ahora el terreno es nuestro.
El hombre se quedó con cara de no entender nada.
Años después, la empresa vendió el terreno a otra. Los nuevos propietarios exclamaron entusiasmados:
-¡Qué sitio tan estupendo! Vamos a construir una gran torre. Pero, para que nadie proteste, pediremos al antiguo dueño que nos ayude. Le diremos que, si nos deja levantarla un poco más alta, le regalaremos un trocito para que juegue con sus amiguitos. Y, si no hace falta, ya veremos cómo lo compensamos.
¿Usted qué haría? ¿Les ayudaría a construir la torre o intentaría recuperar lo que un día fue suyo?
Pues eso es, más o menos, lo que está ocurriendo con el antiguo edificio de Telefónica y el Ayuntamiento de Pamplona. En lugar de intentar recuperar para la ciudad un solar que nació con vocación de servicio público, parece conformarse con quedarse con un pequeño trozo… mientras otros hacen el gran negocio.