Las políticas públicas de vivienda han fracasado
Publicado el 17/06/2026 a las 07:38
Acabo de leer un folleto que está buzoneado en Pamplona Bildu bajo un título de corte populista: “El mercado de la vivienda ha fracasado. Es hora de las políticas públicas”. En el folleto vienen a asegurar que el problema de la vivienda se resolverá limitando precios, aumentando impuestos, controlando alquileres y ampliando la intervención pública, es decir, lo habitual en las propuestas de los partidos de izquierda. A pesar de ello, no deja de resultar llamativo que las mismas recetas que llevan años aplicándose, con distintos grados de intensidad, se presenten una vez más como la solución definitiva.
Lo cierto es que Bildu ha influido notablemente y durante años en las políticas de Navarra, incluidas las de vivienda, tanto bajo la presidencia de Barkos como de Chivite. Y en España, junto a otros partidos nacionales de extrema izquierda, en las políticas de vivienda del gobierno del PSOE. Pero si algo demuestra la situación actual con un problema tan serio de acceso a la vivienda, especialmente de los jóvenes, y de altos precios es precisamente lo contrario: las políticas públicas de vivienda han fracasado.
Es de primero de Economía saber que cuando un bien escasea la solución no es regular por decreto que sea más barato, porque de forma inmediata se produce el desabastecimiento de ese bien. Limitar el precio de los alquileres puede generar titulares atractivos, pero acaba reduciendo la oferta, deteriorando el parque existente y expulsando viviendas del mercado. Sobre todo, si la seguridad jurídica de quien pone una vivienda en alquiler es inexistente, como en este país paraíso del fenómeno de la ocupación.
También se insiste en que el Estado debe construir decenas de miles de viviendas públicas. Sin embargo, después de décadas de planificación urbanística, regulación creciente y una burocracia que convierte cualquier promoción en una carrera de obstáculos, se nos dice que la solución es más de lo mismo. Si la vivienda falta, quizá convenga preguntarse por qué es tan difícil construirla. Y, por cierto, ¿dónde están las viviendas que se iban a construir anunciadas a bombo y platillo por Sánchez?
La paradoja es que quienes denuncian la especulación suelen combatir precisamente los mecanismos que aumentan la oferta. Se penaliza al propietario, se multiplican los trámites, se crean incertidumbres jurídicas y luego se expresa sorpresa porque haya menos viviendas disponibles.
Tal vez el problema no sea que el mercado de la vivienda haya fracasado, como repiten en sus eslóganes, sino que nunca se le ha permitido funcionar con normalidad. Después de años de controles, regulaciones, impuestos, planes estratégicos y anuncios grandilocuentes, el acceso a la vivienda es cada vez más difícil. La conclusión parece evidente: cuando una receta fracasa durante décadas, lo razonable es cambiarla. En política, sin embargo, siempre existe una alternativa: aumentar la dosis. Y es que como decía Marx, me refiero a Groucho, “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Remedios como los del folleto.
Fernando Sesma Urzaiz, exconcejal de Pamplona por NA+