Todos los caminos llevan a Roma
Publicado el 26/04/2026 a las 09:05
El refrán del título se utiliza para expresar que existen múltiples maneras de alcanzar un mismo objetivo o resultado final, independientemente de la ruta o método que se elija. A menudo se enmarcan los conflictos como una batalla entre el bien y el mal para justificar la acción, motivar a las tropas y obtener apoyo público. Pero, lo que un bando considera una guerra justa (bien), el otro lo ve como una agresión injustificada (mal). La “línea del bien y el mal” no atraviesa naciones, sino los corazones humanos. Los politólogos suelen señalar causas más terrenales: disputas territoriales, lucha por recursos económicos, seguridad nacional, diferencias ideológicas, expansión política o venganza.
Aunque, es verdad que la percepción de maldad, juzgamiento o negatividad no reside en el objeto observado, sino en los prejuicios, intenciones o la perspectiva del observador. Francis Bacon dijo que la belleza (bien) está en los ojos del que mira. Nos podemos decantar por cualquiera de las dos opciones, aunque existe una tercera: la que se deduce de la persecución de los cristianos, ya que ésta sirvió para bien, porque lejos de destruirlos, fortaleció su identidad y aceleró la expansión de la fe. Aunque alguno pueda decir que no compensa, no soy quién para valorar esto.
Este fenómeno histórico ilustra una perspectiva mucho más amplia sobre los conflictos y el sufrimiento, sugiriendo que, más allá del egoísmo o la destrucción, pueden servir a propósitos transformadores y superiores. Los refranes:” No hay mal que por bien no venga” o “El mal sirve para los fines del bien” insisten en este punto. Y digo yo ¿No será que estamos tan amorrados a la vida que no vemos más allá de nuestras narices? ¿Usted qué opina?