Jueves Santo: el jueves que enseña a sostener el mundo

Carlos Andreu Pintado

Publicado el 31/03/2026 a las 07:20

El Jueves Santo tiene un gesto que, visto con ojos de hoy, resulta tumbativo: alguien importante se arrodilla y se pone a lavar los pies de los demás. Sin focos, sin discurso, sin anunciarlo en redes. Simplemente lo hace. No parece muy práctico. No da prestigio. No mejora el currículum. Y, sin embargo, ahí hay algo enorme.Hoy, casi todo invita a destacar, a sobresalir, a ser visto. Pero la vida de verdad, se sostiene muchas veces en lo contrario: en lo que no se ve. En quien ayuda sin apuntarse el tanto, en quien cede, en quien está pendiente del otro sin hacer ruido. Pienso en tantos gestos cotidianos: el que recoge la mesa sin que nadie se lo pida, el que escucha aunque esté cansado, el que facilita las cosas en el trabajo sin esperar reconocimiento. Son pequeñas ‘lavadas de pies’ que pasan desapercibidas… pero que hacen que todo funcione. Quizá el problema es que hemos confundido importancia con visibilidad. Y no siempre coinciden.El Jueves Santo nos recuerda que servir no es rebajarse, sino engrandecerse. Que cuidar de los demás no resta, sino que construye. Y que, al final, lo que deja huella no es lo que más brilla… sino lo que más ayuda. Porque el mundo no se sostiene por los que destacan, sino por los que sirven.

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