Estación TAV de Tudela: no es el Queiles, es el Ebro

José Ignacio Palacios Zuasti

Publicado el 17/03/2026 a las 08:11

Hace un cuarto de siglo, cuando yo era consejero de Obras Públicas, una pregunta recurrente en mis visitas a Tudela y la Ribera era si el TAV iba a pasar por Tudela, a lo que les respondía (ahí están las hemerotecas): “va a pasar y va a parar”. Entonces estaba previsto construir una nueva estación fuera del núcleo urbano, algo con lo que todos estábamos de acuerdo, incluidos los socialistas de la Ribera, con el difunto senador Carlos Chivite, hermano del actual consejero Óscar Chivite, a la cabeza. En 2004, cuando dejé ese Departamento, la previsión era que el Corredor de Alta Velocidad hasta Pamplona, con la estación de Tudela, estuviera en servicio en 2010.

Ahora, 2026, ¡16 años después! seguimos sin TAV y los socialistas, de Madrid y de Navarra, han dado un giro de 180 grados, descartando la opción original de nueva estación y dicen que la van a ubicar junto a la actual, en el centro de la ciudad. Eso sí, no se comprometen a dar plazo para el inicio de la obra y dicen que el que dieron en marzo de 2023 “ahora, se antoja imposible de cumplir”.

Ante esta nueva tomadura de pelo me he acordado de lo que el catedrático de Instituto Vicente Galbete escribió hace 60 años en una ‘Trilogía de humor’ sobre el temido examen de Ingreso de Bachillerato, al que entonces nos enfrentábamos las chicas y chicos de 10 años. Katontxu Zensorua decía así en tono jocoso:

“No es seguro que el alumno llegue nunca a suponer lo molesto que para el profesor resulta tener que suspenderle (…) Así como las locomotoras tienden a andar, los niños tienden a llorar y los periódicos tienden a publicarse, el catedrático -al menos el que sea un poco experto y veterano- tiende instintivamente a aprobar. Y hace falta una causa muy más mayor para contravenir esa tendencia”.

Y cuenta: “En un examen de Ingreso de Bachiller, después de varias preguntas infructuosas, queriendo salvar al alumno, el catedrático de Geografía recurre, bonachón, a un fácil subterfugio:

- ¿De dónde es usted? - le pregunta como último recurso.

- De Tudela.

- Bueno: pues díganos qué río pasa por Tudela.

- ¿Por Tudela? ¡El Queiles! - contesta rápido el chaval.

- Hombre, sí; el Queiles pasa por Tudela, desde luego; pero díganos otro…

- El Queiles… el Queiles… ¡Ah, sí! El Queiles y el Mediavilla (el Mediavilla, como su nombre indica, es un regato urbano sin importancia).

- No, hombre no. Vamos a ver: ¿no pasa el Ebro por Tudela?

- ¡Que va” El Ebro pasa por las afueras…”

Ante casos como el reseñado, el catedrático no tiene más remedio que dominar su tendencia y suspender. A menos que aspire a ser nombrado miembro Honorario de la Sociedad Protectora de Animales”.

Cuando uno lee ahora que el argumento que dan los socialistas para situar la Estación en el centro de Tudela es que tienen “comprobado que las estaciones fuera del centro de la ciudad no funcionan”, me da la impresión de que, como ese alumno, se están quedando con el Queiles y … con el Mediavilla olvidándose del Ebro que está en las afueras. Porque la parada del TAV en Tudela no beneficiará sólo a sus 38.685 habitantes de esa ciudad sino a muchas decenas de miles de personas de toda la Ribera que emplearán esa infraestructura. Por eso, como sentenciaba Katontxu Zensorua, a los ciudadanos no nos va a quedar más remedio que domaso.inar nuestra tendencia y suspenderlos, a menos que aspiremos a ser nombrados miembros Honorarios de la Sociedad Protectora de Animales que, creo, no es el caso.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora