Una carta especial desde Alepo
Publicado el 12/01/2026 a las 07:22
Esta carta la escribo desde el infierno de la guerra que azota Alepo desde hace cuatro días. En nuestra ciudad, hay dos barrios bajo el control de las fuerzas kurdas: Achrafieh y Cheikh Maksoud. En estos dos barrios viven cientos de miles de personas de todas las etnias y religiones. Los cristianos de Alepo llaman al barrio de Cheikh Maksoud “Jabal El Saydeh” (la colina de Nuestra Señora). En este barrio vive una comunidad cristiana muy pobre. Y de este barrio nacieron los Maristas Azules.
Estos dos barrios han sufrido enormemente durante la guerra. El Viernes Santo de 2013, toda la comunidad cristiana de Jabal El Saydeh tuvo que huir. En esa ocasión, creamos una célula de crisis y recibimos en nuestra comunidad marista a unas treinta familias que pasaron seis meses en nuestras instalaciones. Posteriormente, ayudamos a todas esas familias a alquilar apartamentos lejos de su barrio de origen. Poco a poco, con la instalación de una paz precaria, las familias regresaron a Jabal El Saydeh, aunque el barrio seguía bajo control kurdo. Sabíamos muy bien que no era la mejor solución.
Desde diciembre de 2024, la situación se deterioró entre las fuerzas kurdas y el ejército del gobierno. Momentos de calma seguidos de tensiones. El diez de marzo de 2025, se firmó en Damasco un acuerdo entre el gobierno sirio y los responsables de la autoridad kurda. Además de la situación de los dos barrios de Alepo, este acuerdo establecía un proceso para normalizar las relaciones entre ambas partes en la región del noreste de Siria, también controlada por las fuerzas kurdas. El acuerdo preveía un plan que debía ejecutarse antes del 31 de diciembre de 2025. Lamentablemente, no se cumplió.
Durante semanas, estallaron combates en Alepo, pero una tregua los detenía. Sin embargo, desde el lunes cinco de enero de 2026 y hasta el momento en que escribo esta carta, los combates se han intensificado, causando sobre todo un desplazamiento masivo de la población de los dos barrios. Escenas horribles de personas que vagan sin saber a dónde ir: niños, jóvenes, mujeres y hombres que no dejan de salir de los barrios. Los disparos de obuses no cesan ni de día ni de noche. Los barrios colindantes están gravemente afectados.
Las escuelas y universidades, en plena temporada de exámenes semestrales, están cerradas indefinidamente. La vida está paralizada. Un verdadero toque de queda sumerge la ciudad en silencio y miedo… Una noche oscura invade los corazones de los habitantes.
Es un horror, como si catorce años de guerra, sanciones y terremotos no fueran suficientes. Como si esta ciudad estuviera maldita. Como si las calles de Alepo estuvieran sedientas de sangre… Como si el horror se multiplicara sin fin. ¿Por qué Alepo y sus habitantes deben sufrir tal destino? ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo se hará realidad el horizonte de la paz? Ya no tenemos fuerza de resistencia ni de resiliencia. Tenemos miedo y nos preguntamos: ¿Hasta cuándo?
Comparto con ustedes estas palabras de un joven médico marista que, desde el hospital universitario donde es interno, me transmite sus sentimientos: “En el corazón del Hospital Universitario de Alepo… rostros aterrados… Personal preocupado, preguntándose si el camino es transitable para volver a casa… Pacientes agotados, sin medicamentos ni dinero… Un éxodo y un desarraigo que marcan el camino de la llegada, un frío glacial que aprieta lo que queda de los latidos de un corazón cansado… Y seguimos diciendo: hay esperanza…”.
Les escribo estas palabras para denunciar las guerras, sus autores, sus instigadores. Necesito de ustedes para denunciar: Basta, ya es suficiente, Kafa… Nuestros nervios no soportan más. Estamos traumatizados y angustiados. Recemos, invoquemos a Dios, a Alá… Danos tu paz.
F. Georges Sabe