El grito de los cubos de basura
Publicado el 27/10/2025 a las 07:49
He visto esta mañana lo que muchos eligen no ver: una de esas ancianas que son madres de alguien, hijas de Dios, hurgando entre nuestra indecencia y nuestro desperdicio. Su carro no es solo suyo; es el carro de nuestra conciencia, arrastrando el peso de nuestra desidia.
¡Basta ya de mirar hacia otro lado con un suspiro cobarde! No es una utopía, es una obligación evangélica. Cristo no dijo “benditos los que dan lo que les sobra”, sino “amad a vuestro prójimo como a vosotros mismos”. ¿Acaso tú, yo, nuestros ancianos, merecemos ese frío y desprecio?
No hablemos de sistemas o gobiernos lejanos. La fraternidad universal empieza en tu calle, con tu mirada, con tu acción. ¿Qué harás hoy? ¿Pasarás de largo o te detendrás? ¿Darás una moneda o tu tiempo? ¿Denunciarás esta injusticia o te unirás para crear una red de calor humano que impida que ningún hermano muera en vida, abandonado a la basura? No es caridad lo que se pide, es justicia. Es reconocer en su rostro hambriento el rostro de Cristo. Tu indiferencia es el verdadero cubo de basura. ¡Saca de ahí tu humanidad y actúa!