Antonio Machado en Soria

Enrique Iriso Lerga

Publicado el 04/10/2025 a las 08:26

Este año se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Antonio Machado. El poeta popular fue un hombre bueno, silencioso, meditabundo, luminoso, profundo, lleno de honda y suave filosofía: “Nací en Sevilla una noche de julio de 1875, en el célebre Palacio de las Dueñas, sito en la calle del mismo nombre. Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia algunos casos que recordar no quiero”... Era una mañana clara y fría del mes de mayo cuando el poeta llega a Soria: “Allá en el año 1907 fui destinado a Soria , un lugar rico en tradiciones poéticas. Allí nace el Duero que tanto papel juega en nuestra historia. Allí entre San Esteban de Gormaz y Medinacelli se produjo el monumento literario del Poema del Cid. Por ello si fuera poco, guardo el recuerdo de mi breve matrimonio con una mujer a la que adoré con pasión y que la muerte me arrebató. Y viví y sentí aquel ambiente con toda intensidad”. Soria capital tenía entonces poco más de 7.000 habitantes. La bendita tierra de Soria, a la que D. Antonio califica de sagrada, orienta su vida poética: “ cinco años en Soria orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano... Ya era, además, muy otra mi ideología” (1917) . Este cambio se refleja plenamente en su obra cumbre, Campos de Castilla (1912), que comienza a gestarse al contacto diario con la tierra, el paisaje y el alma castellanos. Soria, pequeña y recoleta, le cautiva y le hace sentir un raro hechizo . Cito sus palabras: “Si la felicidad es algo posible y real, lo que a veces pienso, yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en Soria y con el amor de mi mujer”. En Soria D. Antonio permanece cinco cursos escolares como Catedrático de francés en el Instituto General Técnico de la provincia . A la muerte de Leonor, abandona la ciudad, silenciosa y tranquila. y se traslada al Instituto de Bachillerato de Baeza (Jaén). Regresa una sola vez a Soria. Una visita fugaz. Le acompaña su hermano José. El cinco de octubre de 1932, en la plazoleta frente a la ermita de San Saturio, recibe un merecido homenaje al ser nombrado hijo adoptivo de la ciudad. Y éstas son sus palabras de agradecimiento : “ Nada me debe Soria , creo yo, y si algo me debiera sería muy poco en proporción a lo que yo le debo …” Desde entonces este paraje se conoce como el Rincón del Poeta.

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