Si no tapamos los agujeros, no llegaremos a puerto
Publicado el 15/09/2025 a las 07:46
Sería interesante preguntar al director británico Alex Garland qué vio para escribir y dirigir Civil War el año pasado. Hoy, su película se siente profética: inquietante para lo malo y desalentadora para lo peor. Con el asesinato de Charlie Kirk, lo que era ciencia ficción parece de todo menos ficción. Pero, calma: aún no estamos allí.
Donde sí estamos es en la exportación irracional de oportunidades políticas y en la deshumanización del debate público. Este hecho muestra que la etiqueta “Made in USA” sigue más vigente que nunca en España y en Europa. Y es que el asesinato del líder de la organización Turning Point USA (TPUSA), con la cual inició su Professor Watchlist, base de datos donde se identificaba a profesores progresistas o “antiamericanos”, ha demostrado que toda la extrema derecha internacional aprieta los mismos botones de respuesta: Trump culpa a la izquierda, y el resto lo hace también. Buscar rédito político en todo esto es simplemente deleznable.
No es un problema aislado: es síntoma de un mal mucho más profundo. La polarización vende. El mundo es un barco y tenemos cubos agujereados. Si no tapamos las fugas -los discursos de odio y la desinformación- no llegaremos enteros al puerto. Ojalá la advertencia en la película de Garland se equivoque: “La guerra civil es solo una extensión de una situación”.