La elegancia en política

Marina Curiel

Publicado el 09/09/2025 a las 07:47

La intolerancia no admite libertad de pensamiento. Quien grita odio en nuestras calles, quien insulta a un migrante o quien cuelga pancartas que exaltan el terrorismo no está defendiendo ninguna idea: está atacando la convivencia. Y, sin convivencia, no hay democracia sana ni ciudad habitable.

En las últimas semanas hemos visto cómo, de nuevo, algunos intentan abrir heridas: pancartas que exaltan a terroristas en lugares públicos, mensajes islamófobos en espacios de Pamplona o declaraciones xenófobas. Todo esto demuestra que la convivencia nunca se puede dar por supuesta. Es una tarea diaria que exige firmeza y valentía.

Desde el PSN lo tenemos claro: la convivencia se construye con hechos, no con frases vacías. Por eso vamos a exigir en el Ayuntamiento de Pamplona que el Primer Plan de Convivencia de Pamplona sea una realidad en 2026, con presupuesto y compromisos claros. Y sí, con una exigencia que a algunos les incomoda: que se incluya el rechazo explícito al terrorismo de ETA y la condena firme de cualquier exaltación en nuestras calles.

Sé que a algunos les molesta que el PSN haya colocado la convivencia en el centro de la agenda política de Pamplona. Pero es una realidad: hoy la convivencia está más presente que nunca porque los socialistas lo hemos hecho posible. Y vamos a seguir defendiéndola frente a la crispación y el ruido.

La convivencia no se improvisa: se construye. Se construye con respeto, con memoria democrática y con la certeza de que Pamplona merece más que división y odio. Frente a quienes intentan fracturar, nosotros seguiremos defendiendo con firmeza la libertad, la democracia y la dignidad de esta ciudad.

Porque hoy más que nunca es necesario reencantar la política: devolverle la pasión por lo común, la ilusión de transformar juntos nuestra ciudad y la convicción de que el futuro se construye con respeto, con verdad y con elegancia.

La elegancia es señal de respeto. Y en política, la verdadera elegancia no se mide por la pose ni por la retórica, sino por cómo tratamos a la ciudadanía, por si somos capaces de escuchar a quien piensa distinto y por si cuidamos las palabras, porque sabemos que también pueden herir. Esa elegancia se pierde cuando se calla ante discursos de odio o cuando se mira hacia otro lado frente a homenajes que humillan a las víctimas.

Pamplona merece ser una ciudad donde nadie se sienta excluido ni señalado, una ciudad donde podamos vivir con dignidad y respeto. Defendamos la convivencia cada día, porque es el mayor legado que podemos dejar a nuestros hijos e hijas. Trabajemos por que la convivencia sea el eje sobre el que debemos sostener el futuro de Pamplona.

Marina Curiel, portavoz del PSN en el Ayuntamiento de Pamplona.

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