El preocupante olvido de los buenos modales
Publicado el 01/09/2025 a las 07:27
Las personas mayores de hoy suelen sentirse extrañas en un mundo que ya no es el suyo. La forma de vida en la actual sociedad les suele dejar “en fuera de juego”. Un cambio social que deja a los mayores desubicados es la pérdida generalizada de los buenos modales.
Pongo un ejemplo reciente. Jueves, 24 de julio. En una de las paradas de la villavesa sube una persona muy mayor y busca un asiento en el vehículo repleto de viajeros. Nadie se levanta para cederle el suyo. Se lo pide a un joven que, sin moverse, le dice: “Vengo de trabajar y estoy muy cansado”. Ese joven es uno más de los muchos que actualmente son desconsiderados con las personas mayores, en contraste con épocas anteriores, en las que eran respetadas y veneradas por razón de su edad.
La pérdida de modales está ligada a una sociedad en la que predomina el individualismo, la gratificación instantánea y la poca preocupación por el bien común. También a la disminución de hogares en los que se educaba para la convivencia dentro y fuera de la familia.
Los buenos modales expresan comportamientos relacionados con diferentes virtudes humanas. Estas virtudes se ejercitan cada vez que enseñamos a los hijos a sentarse correctamente, sin tumbarse desparramados en el sofá; a mirar a quien les habla y no al móvil; a escuchar sin interrumpir; a hablar correctamente, sin groserías; a comer utilizando los cubiertos apropiados (y nunca con los dedos).
La familia es el ámbito donde más y mejor se aprenden los buenos modales. Si los inculcamos en los hijos desde las primeras edades, adquirirán actitudes positivas para vivir en sociedad y serán, más adelante, adultos respetuosos, comprensivos, tolerantes... Es fundamental el buen ejemplo de los padres en esos mismos modales que se pretende impulsar. Una buena motivación para hacerlo es la que propuso Marco Tulio Cicerón: “Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia”.