Cuando cerramos la persiana
Publicado el 01/09/2025 a las 07:29
Llegó el verano, y la tienda echó la persiana. Seguramente, para no volver a abrira ahora en septiembre. Forma parte de los casi 50.000 pequeños comercios que han cerrado entre 2019 y 2024. El comercio online, la falta de relevo generacional y la competencia con las grandes corporaciones son algunas de las causas de este cambio profundo en muchos pueblos y ciudades. Ayer estaba lleno de esa humanidad que los pequeños comercios otorgaban a sus clientes. Te conocían por tu nombre, sabían los gustos de tu familia y, de algún modo, se sentaban, invisibles, a tu mesa. Hoy, la compra se ha vuelto más cómoda y rápida, pero también más fría e impersonal. Algo parecido ocurre con la sanidad. El médico de familia conocía la historia, física y emocional, de cada miembro del hogar. Hoy dependemos de especialistas, y es el expediente sanitario el que sirve de puente entre ellos. La medicina es más precisa, sí, pero hemos perdido esa confianza cercana que nos daba seguridad. No se trata de añorar viejos tiempos, sino de constatar que, en esta transformación de la sociedad, quizá hemos ido dejando por el camino una parte de la esencia humana. Al hablar de soledad, conviene recordar que lo impersonal no siempre construye comunidad: ahora el DNI o un número de expediente sustituyen al nombre propio. La pregunta queda en el aire: ¿es correcta esta deriva? ¿Aceptaremos que el futuro sea solo la compañía de máquinas, o seremos capaces de encontrar un equilibrio que preserve la humanidad en medio del progreso? ¿Es este el nuevo hombre social? Tal vez la verdadera cuestión sea si queremos que lo sea.