Caminar sobre asfalto (sin sombra) enferma el alma

Lola Arpa Vilallonga

Publicado el 15/08/2025 a las 08:30

Si se pudieran contar, serían miles los kilómetros de aceras construidas a lo largo del país. Muchas de ellas, conectores entre dos municipios. Como siempre, grandes inversiones de alumbrado, de diseño, alcantarillado, bancos... y asfalto, asfalto… y más asfalto, pero sin un árbol, sin un alcorque, sin una sola sombra.

Si los que tienen la sartén por el mango, los técnicos de los gobiernos, diseñan la obra civil cómodamente desde sus despachos, con aire acondicionado, ignorando las necesidades mínimas de los ciudadanos (que somos quienes pagamos) y priorizando los aparcamientos, dando preferencia a la circulación y estrechando las aceras… nos lo ponen difícil.

Y allí están y estarán para siempre los kilómetros de caminos resecos, inútiles, donde antes hubo tierra, vegetación, vida… y que ahora solo están al servicio de aquellos desgraciados que no tienen otro remedio que ir andando y tostarse bajo el sol. Como bien decía un filosofo alemán, caminar sobre asfalto enferma el alma.

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