De profesión: librero
Publicado el 07/06/2025 a las 08:35
Entre casetas, autores y lectores de la Feria del libro, quiero rendir homenaje a una figura esencial: el librero. Porque si bien los escritores crean mundos, los libreros nos enseñan a habitarlos.
Yo aprendí a leer - a leer de verdad- gracias a una librera. No llevaba hábito ni me hacía deletrear vocales pintadas de tiza en una pizarra. Me enseñó a descifrar esas “hormiguitas negras” que desfilan por las páginas, a saborear los silencios, a entender que una novela puede tener tantos finales como lectores. Me enseñó que siempre hay una segunda lectura, y que incluso los libros que un día abandoné, con el tiempo, podían ocupar las estanterías de mis favoritos. Aquellos que provocan cierta melancolía cuando vuelvo a acaricias sus tapas.
Recuerdo su librería como un refugio. Cada miércoles, al atravesar la puerta, el olor a lavanda me envolvía y el tiempo se detenía: calma y sosiego. Allí, entre estanterías de novela costumbrista, policiaca o autobiográfica, esperaba a Viki. Con su sonrisa, sus rizos rebeldes y sus gafas en la punta de la nariz, me preguntaba: “¿Qué te apetece? ¿De qué ánimo estás?”. Y entonces comenzaba la magia.
Mi librera (persona que administra y propone lecturas, según la RAE), se convertía en mi psicóloga, guía y confidente. Yo sacaba el listado de posibles libros y empezaban los nervios por elegir. La decisión parecía transcendental, como si se tratara de elegir marido. Su bolígrafo se encargaba de tachar candidatos: muy dramático, muy repetitivo, demasiado árido…Y al final, mi bolso acogía una de esas novelas que ni tan siquiera estaba en la lista.
Gracias a ella, he viajado a otros países, me he trasladado a otras épocas y he habitado otras vidas. Sus recomendaciones me han acompañado en noches de insomnio, en hospitales, en cafés intensos al despertar. Y siempre, siempre, han sido una buena compañía.
Y no es solo mi experiencia. Actualmente Navarra cuenta con 91 librerías activas y en España, el número de librerías independientes sigue creciendo lentamente, desafiando las estadísticas y la piratería. A estos locales no les distingue la cantidad de títulos que ofrecen - eso lo hace Amazon- , sino la calidad humana de quienes todas las mañanas abren el “garito”. De hecho, el 68% de las compras de los lectores se deben a recomendaciones personales. Se han convertido en lugares acogedores, centros de reunión donde los escritores presentan su última obra o donde se organizan tertulias literarias. Sus participantes, gente que comparte una afición sin necesidad de ser ningún erudito
Por eso, en la Feria del libro homenajeamos a esa persona que tras el mostrador nos dedica su tiempo y se convierte en un puente entre nosotros y la historia que nos espera. ¡Gracias libreros por mantener viva la pasión por la lectura!