Vocación sin límites
Publicado el 21/05/2025 a las 07:30
El martes día 13 mi madre, diagnosticada hace años de esa terrible dolencia que es el Alzheimer, sufrió una crisis de agitación desgarradora. Cuando estábamos en el box de Urgencias su alteración creció hasta límites que yo, que por motivos laborales he visto muchas contenciones de pacientes, sólo recordaba en una ocasión.
Desbordado por la situación, incapaz de poder tranquilizar a mi madre y mientras las profesionales se preparaban para adoptar las medidas terapéuticas oportunas, irrumpió una señora que venía de acompañante de otro enfermo.
Poco sé de ella, sólo que me dijo que era profesora de Enfermería. Para mí, impotente, fue luz entre tanta oscuridad.
No sólo eso, muy tocado emocionalmente tras el incidente, me consoló y me deseó suerte.
Mi agradecimiento y admiración por esta persona, que me demostró ser una profesional enorme fuera de servicio y de una vocación de dimensiones descomunales.