Sencillez y sabiduría
Publicado el 14/05/2025 a las 07:24
El pasado ocho de mayo, la expectación, contenida con esfuerzo entre los congregados, transformose en desbordante alegría, salpicada por la emoción de las lágrimas, trás la aparición de la fumata blanca en su ascenso sobre el cielo romano. Robert Prevost, primer Papa estadounidense, ex superior de los Agustinos y misionero en el norte de Perú, una vez aceptada su elección canónica, se convertía en sucesor de la cátedra de Pedro con el nombre de León XIV.
Sus primeras palabras, pronunciadas desde el balcón de la basílica de San Pedro: “ la paz sea con ustedes”, expresan sencillamente en su mirada y reflexión la paz de Cristo, la paz anhelante del corazón que mediante la comunicación busca desbloquear, entrar a formar parte del corazón de los presentes. Supuesta la sintonía con la máxima Agustiniana de que el obrar sigue al ser y de que se busca lo que se ama, ese apremiante “impetus in pacem”, en mi opinión, recuerda, en tanto que signo de sabiduría, servir al acercamiento, a los tesoros del corazón. Entrever las luces que iluminan el misterio del dolor humano es escuchar las tímidas voces de la esperanza, es permitir avanzar al corazón e ir más allá de la linea del primer horizonte, es procurar la siembra sin abandonar en barbecho.