Navarra, comunidad propia y diferenciada

Emilia García De Miguel

Publicado el 20/04/2025 a las 08:15

Hace ya bastante tiempo que vengo observando, como otra mucha gente, cómo a Navarra se la quiere vaciar de todo tipo de contenido. Es decir, como un piso que se quiere vender y hay que dejarlo con las cuatro paredes para que el nuevo propietario lo llene a su gusto. Pero es que ahora, la señora Chivite y sus cófrades - y no digamos el señor Asirón-, han pisado el acelerador y no hay día que no asistamos a algún despropósito dirigido contra todo lo que huela a Navarrismo, atacando todo posicionamiento, postulado o tradiciones que son acordes con la identidad propia y los intereses de Navarra. No, no exagero.

Empecemos por la Industria: más de 2.000 puestos de trabajo están en éste momento en peligro, trabajo que da de comer a otras tantas familias. Aniquilación industrial.

Destrucción de tradiciones arraigadas entre los ciudadanos: subvención a la korrika (no tengo nada contra este acto, teniendo en cuenta que el norte de Navarra es también vascófono) pero se hizo a cuenta de quitar las ayudas a los coros y bandas que recorren la ciudad el día del patrón. Según el señor Asirón, “no había fondos”, qué casualidad. Cambio de denominación de calles: no había fondos para los coros, pero los hay para suprimir los nombres de calles y plazas que no convienen a su forma de pensar, con el consiguiente gasto. Suprime entre otras, la calle Víctor Eusa. Este arquitecto, le guste o no, dejó un enorme legado en Pamplona como La Casa de Misericordia, el Seminario, el Casino Eslava, la reforma del hotel La Perla... Estas son algunas de las edificaciones entre las 50 que tenemos, ¿los va a demoler también? Porque cada vez que pasemos delante de ellos, recordaremos quién los construyó. Claro que tenía su forma de pensar, como él el suyo.

Y lo último que faltaba es la encuesta que, si no ha hecho, la va a hacer para ver qué pensamos de los Sanfermines, el santo y los encierros. No hace falta ser muy avispado para adivinar por dónde van los tiros: a dejar a Navarra como la Bardena, para que luego venga algún salvador a rescatarnos “porque estábamos agonizando”. Pues miren, a la vista de que ni a una ni a al otro parece gustarles nuestra tierra, a pesar de haber nacido aquí, siempre les quedará el recurso de mudarse a vivir a Madrid y al País Vasco, salvo que el cometido principal de su puesto sea el de arrimar el ascua a su sardina.

Como dice la jota, ¡Navarra siempre p’alante!

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