El río Queiles a su paso por Tudela
Publicado el 07/04/2025 a las 07:25
Recordando la reciente tragedia en vidas humanas y desastres agrícolas y medioambientales ocurrida en la comarca valenciana, no puedo dejar de alertar que aquí en Tudela también tenemos un alto riesgo de inundación proveniente del río Queiles a su paso por el centro ciudadano.
En el año 1709 ya se registró un (ignoramos si hubo alguna otra antes) episodio de avenida. Posteriormente, el 28 de mayo de 1871 hubo otra riada causada por el mismo río con la consecuencia, que se sepa, de 4 muertes y más de 100 edificios destruidos, más una inmensa pérdida de cosechas, verduras, árboles y destrozos en las tierras de labor de la que Tudela tardó varios años en reponerse de esta tragedia sobrevenida por el cauce de este río. La distancia en línea recta entre la presa del pantano de Los Fayos, última retención de este Queiles, hasta Tudela es de 44 kilómetros, pudiéndose agregar algunos metros más por las naturales curvas de su cauce.
La altura del mismo sobre el nivel del mar en Los Fayos es de 567 metros. La altura de Tudela sobre el mar es de 267 metros. Así pues, hay un desnivel aproximado de 300 metros, lo que implica, aproximadamente, 6,81 metros de desnivel por cada kilómetro, suficiente para que el agua transcurra a una alta velocidad. Actualmente, no existe un plan continuo del mantenimiento de su cauce, limitándose a quien corresponda hacerlo a una mínima y esporádica limpieza.
Debemos decir que, limpio más o menos, el problema número uno es su total ausencia de acometer un estudio sobre cómo prevenir otra posible inundación, llegando a implicar a las varias poblaciones aguas arriba desde Tudela hasta Los Fayos. En cuanto a nuestra ciudad, compete a nuestro Ayuntamiento iniciar un estudio sobre cómo realizar aguas arriba una tubería periférica subterránea con capacidad suficiente que pudiese, en caso oportuno, poder absorber un alto porcentaje de esta previsible masa de agua.
Este citado Queiles, que transcurre por todo nuestro centro ciudadano que todos conocemos, no tiene las dimensiones suficientes para absorber una posible gota fría proveniente de aguas arriba. Todos nos lamentamos ante cualquier desgracia de la índole que sea, y solemos quejarnos siempre a toro pasado de lo que se podría haber evitado con la suficiente previsión. Aquí, en su día, ya se construyó un aliviadero que podrá recoger aguas de la zona suroeste de Tudela, pero que nada tiene que ver ante el riesgo que aquí planteamos.
Ya de paso, comentamos la gran paradoja de la Confederación Hidrográfica del Ebro que, año sí y otro también, invierten muchos miles de euros en indemnizar a los agricultores-ganaderos por los daños de las continuas crecidas del Ebro. Estamos esperando que, de una vez por todas, inviertan en una limpieza integral eliminando árboles muertos y brozas que, eso sí, es más eficiente que gastar dinero en indemnizaciones.
Por último, necesitamos que esta declaración de urgencia preventiva no caiga en saco roto, comunicando a quien corresponda que no hay ninguna excusa para no hacer cuanto sea necesario y que, como muchas veces ocurre, nos tengamos que lamentar después de la tragedia. ¿Serán-seremos capaces de prevenir antes de tener que lamentarnos? Ojalá y nos oigan.