Recaude mientras pueda
Publicado el 17/03/2025 a las 07:19
El IBI es el impuesto sobre bienes inmuebles, una tasa que se aplica sobre el valor catastral de la vivienda y cuyo importe suele depender de una serie de bonificaciones dependientes de cada municipio. Desde la Asociación Navarra de Familias Numerosas, hace algún tiempo que comenzamos una campaña para lograr que esas bonificaciones consideren el número de personas en el hogar.
Por un lado, porque sea cual sea la coyuntura económica del momento, habitualmente una vivienda más grande supondrá un mayor valor y por tanto un incremento del IBI. Cuando tu familia está formada por cuatro o más personas, es fácil que, si tienes suerte, tengas algún metro más que la de tu amigo que vive solo, aunque no siempre. Si yo necesito más metros para vivir, no parece justo que directamente me pasen “la dolorosa” sin considerar mi situación. Aún menos cuando ese gravamen tiene, digo yo, como fin último sanear las arcas públicas, y por ende, que esto mismo revierta en el ciudadano medio.
Dicho de otro modo, mi vivienda y sus metros, los pago yo. Pero lo que usted recauda a través de ella con el fin de contribuir al bien de la sociedad, debería tener en cuenta a la sociedad a la que sirve, o mejor dicho, a las personas a las que lo hace. De lo contrario, se dedica usted a recaudar poniendo a dieta las economías familiares de los mismos que usted mismo más tarde tendrá que rescatar. Pues bien, incluso dejando esto a un lado, la cuestión del IBI va un paso más allá. En Navarra, como ya he dicho, se ha trabajado con distintos municipios para que este impuesto considere la situación de las familias numerosas, sin embargo, el ayuntamiento de Pamplona insiste en aplicar unos parámetros difíciles de defender. Ya son más de cinco y de seis las familias numerosas que han pasado por nuestra oficina para denunciar lo injusto de la situación. Según la normativa actual en Pamplona, para recibir un 90% de descuento en el IBI, la familia tiene que percibir menos del salario mínimo interprofesional, unos 1.134 euros. Si la familia recibe entre esa cantidad y 2.268 euros, obtiene un descuento del 60%.
Pongamos el primer supuesto, tenemos una familia de tres miembros (un padre y dos hijos), la renta per cápita de esa vivienda vendría a ser unos 378 euros por persona. Vamos a tratar de no exagerar, venga, digamos que son 4 personas en el núcleo familiar (dos tutores y dos hijos), ese salario mínimo interprofesional se tendría que dividir de manera que la renta per cápita serían 283,5. Ahora imagínese que hay cinco miembros, para poder recibir la bonificación, la renta per cápita equivaldría a 276,2 euros. Si por lo que sea tuvo la loca e irresponsable idea de tener 4 hijos, entonces la renta per cápita de un hogar formado por usted, otro tutor y los 4 churumbeles, deberá ser de 189 euros para obtener el 90% de la bonificación. Y no se le ocurra meter un euro más en casa. Es decir, que para que usted tenga derecho a recibir una bonificación por su vivienda, sus hijos y usted deberán ser capaces de hacer todo lo que tengan que hacer y gastar con 189 por barba. Eso por tener la osadía de procrear de más.
¿Valen unos hijos y familias más que otras? ¿Somos las familias numerosas contagiosas? ¿Tenemos algún tipo de virus que previene a los gobernantes de tenernos mínimamente en cuenta? ¿Será que cuando uno se convierte en familia numerosa le entregan junto al carnet habitual otro que pone: “Rico, antipático y no susceptible de tenerse en cuenta”? Pongámoslo de otra manera, ¿acaso hay alguien que piensa que es posible equiparar un sueldo para dividir entre 3, que entre 1? Venga, no hablemos de sueldo, que no es elegante, hablemos de la cesta de la compra, cuánto supone una compra de 300 euros para 4 personas, ¿y para 6? ¿para 8? Que le pregunten a una familia con dependientes, que le pregunten a la familia que tiene sumar cuidados médicos o de cualquier otro tipo. De verdad vamos a seguir creyendo que es igual percibir un único sueldo en el hogar, o que además de ello, esa misma persona tenga que mantener a tres, cuatro, o más dependientes. ¿Acaso es un castigo? Por tener más hijos, por tener una casa más grande… En un contexto en el que mueren más personas de las que nacen, ¿tiene sentido penalizar al que tiene hijos? ¿Sea uno, dos o seis? O, por el contrario, ¿compensa fomentar esa ligera ayuda a la maltrecha pirámide generacional? No se trata de regalar, de dar bonos bebés, de ponernos un pin por hijo. Pero sí de que las leyes se adapten del mejor modo posible a la sociedad a la que gobiernan, sobre todo, para que sean más justas.
La caja de las pensiones tiene eco, huele a vacío, a naftalina. Pero seguimos haciéndonos cruces. ¿Por qué no nacen niños? ”La gente no se compromete, la juventud, que está fatal”. Todo excusas. Hay algunos, ni mejores ni peores, algunos, ¡oh sorpresa!, que viven en nuestras calles, que trabajan y hacen los mismos tetris que el resto para llegar a todo. Son padres, hermanos, amigos o primos tuyos cuyo mayor crimen fue tener otro hijo o hija. ¿De verdad es tan terrible crear un sistema que los tenga en cuenta? ¿A qué tenemos miedo? Recaude mientras pueda. Total, lo de las pensiones será problema de otros.
Pedro Tourón Porto, presidente de la Asociación Navarra de Familias Numerosas.