La condonación y el reparto de la deuda
Publicado el 11/03/2025 a las 07:32
Imagínense ustedes una comunidad de vecinos donde un vecino debe diez mil, otro veinte mil, otro mil y otro nada. El presidente condona la deuda a todos con la complicidad de la mayoría, que es la que más debe.
El resultado final sin duda será que nadie deba nada y de esta forma, en el momento que haya que afrontar los gastos, todos los vecinos van a pagar a escote con lo que en realidad se ha transformado un impago de algunos de ellos en un pago contra todos ellos a partes iguales. Porque no ha desaparecido la deuda, simplemente se ha convertido - en el caso del Estado Español- en un importe que habrá que sumar a la voracidad de Hacienda del Estado: en román paladino, todos pagan lo que era la deuda de algunos.
En adelante, cualquier comunidad autónoma puede conseguir por esta vía que su aportación quede notablemente mermada si con salero consigue que se le perdone a cambio de favores. Además, no se podrá hablar de propósito de enmienda, como cuando se hablaba del perdón en el catecismo cristiano, más bien en este caso hablaríamos de una invitación a la reincidencia puesto que sale gratis o incluso es muy interesante cuando no hay intención de pagar nunca. Además , alguien puede perdonar cuando tiene remanente y tira de riqueza acumulada, en el caso del Estado con una deuda pública galopante la condonación supone un mayor déficit, una dificultad para acceder a nueva deuda y una desconfianza en los mercados financieros.
Hace varios años murió un amigo mío y tuve dificultad de convencer al funcionario de turno de la seguridad social para que no embargara a la viuda una cuenta bancaria porque el difunto tenía un saldo en su contra de 0,50 euros. Esta persona llevaba trabajando más de 35 años, cumpliendo religiosamente todos los años, aunque quise pagarla en efectivo el proceso continuó hasta la ejecución del embargo.
Supongo que si hubiera debido 28.000 millones de euros, habría llegado más fácil a una condonación.