La jota navarra del humor

Elena Leache Echalecu

Publicado el 08/09/2024 a las 08:40

Semanas atrás, Diario de Navarra publicaba el artículo de Luis Arbea con este titular: “Un poco de humor, por favor”. Destaco las frases finales del citado texto: “Que no es tan de locos pensar que si nos tomáramos el humor un poco más en serio, nos vendría de perlas, sonreiríamos más. Que sí, un poco de humor en nuestras vidas”.

La lectura me animó a investigar someramente en el repertorio de la jota y el humor, así como en los folcloristas, que menciono. Los cantadores riojanos, Dolores Abril y Pepe Blanco, denominan a este repertorio “jotas de picadillo”. Lo mismo sucede en Aragón. Aunque de un tiempo a esta parte, las jotas de humor picante se presentan en contadas ocasiones. La cantadora Beatriz Bernard, en un medio de comunicación de la capital aragonesa, lo expresa así: “Algunos temas de humor pueden herir y no es propio hoy en día cantar ciertas jotas”. En Navarra, hay grupos folclóricos, que han añadido “la jota de picadillo” en su programa y parece ser, con cierto éxito.

El escritor catalán, afincado en Pamplona desde su niñez, Ricardo Ollaquindía, en sus “jotas a porrillo”, publica esta jota originaria de Olite: “Las uvas de tu parrica/ morena son las mejores; no quiero entrar a cortarlas; que he visto vendimiadores”. Del libro Antología de la jota del P. Valeriano Ordóñez S.J. dos jotas: la primera, “Yo te canto por rondar/ y canto porque te quiero; y canto por la morcilla, que se cuece en el caldero” y la segunda, “mi vecina la rolliza/ mujer de mucho aparato, se come la longaniza y le echa la culpa al gato”. El tafallés José Menéndez y el P. Ordóñez S.J. compusieron; “La gracia de la guindilla/ venció al lucido repollo; que siempre un feo con gracia, vale más que un guapo tonto”. La interpreté en 1983 en el certamen de jotas nuevas celebrado en Caparroso, consiguiendo el primer premio a la jota más original. Del poeta Rubén Darío destaco aquella copla: “Casi, casi me quisiste/ casi, casi te he querido; si no es por el casi, casi, casi me caso contigo”. No me olvido del siempre recordado folclorista tudelano, José María Iribarren, quien recogió numerosas jotas y entre ellas selecciono: “Es tan grande la afición/ de las danzas en Tudela; que la danza de los palos, la bailan suegras con nueras”; y “En nuestra villa de Cárcar/ tenemos dos avenidas/ una que baja p’abajo/ y otra que sube p’arriba”. Sin autoría reconocida, aunque posiblemente naciera en San Martín de Unx: “Ay, qué mala cara pone/ la tronada por Ujué; así la pone mi madre, cuando yo le pido el pre”. Por último, rememoro la jota de la ciudad de las famosas bodegas y rico moscatel: “Allá va la despedida/ la que cantan en Corella; p’ a penas grandes el Cristo, p’a pequeñas la botella”.

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