Tempus fugit
Publicado el 07/07/2024 a las 07:40
Cinco años hace que, desde este mismo espacio, escribía unas líneas reclamando más plazas para el conservatorio de Tudela. Estaba mi hijo por aquel entonces pugnando por una de ellas, que a la postre consiguió.
Cinco años en los que ha pasado de ser un niño lleno de ilusión por la música, a ser un adolescente convertido en un incipiente músico, en su caso pianista, que es el instrumento al que dedica gran parte de sus días.
Esta vez estas líneas van a ser al mismo tiempo de agradecimiento y de reivindicación. En un primer lugar, agradecer al conservatorio la oportunidad de que la música se convierta en una palanca para poder acceder a ese segundo nivel de aprendizaje en un conservatorio superior, y de ahí permitir que aquel que lo deseé, pueda dedicarse a su pasión como modo de vivir la vida. Porque la música es un modo de vida. También a sus profesores, que se desviven por sus alumnos y los guían por este complicado rompecabezas de compatibilizar colegios, institutos y conservatorios, tarea nada fácil y a la que habría que darle alguna vuelta por parte de las autoridades educativas.
Tendría que nombrar a más de uno, pero por no dejar a nadie en el tintero, quiero en este caso personalizar en sus dos profesoras de piano: Rosalía cuando era un niño y supo ver en él a un músico, y Marta, su profesora a lo largo de estos cinco años, que más que una profesora es una guía, mentora, madre musical que tan acertadamente y siempre con la humildad y la prudencia que caracteriza a los mejores, ha sabido guiarle, no sólo a él, sino también a la familia para poder tomar muchas decisiones que, sin su consejo, no hubiéramos sabido acometer.
Es muy complicado poder enseñar, educar y querer sin que los equilibrios se rompan y no den el resultado deseado.
Saber cuándo exigir, cuándo escuchar, cuándo animar, cuándo dar un abrazo o echar una bronca… En fin, como digo, complicado tocar la tecla adecuada en cada momento en una carrera de tan largo recorrido.
Hasta aquí, los agradecimientos. Me ha tocado viajar con mi hijo por varias ciudades de España, algunas de ellas no muy lejos de aquí, y uno observa los medios y las instalaciones con que otros estudiantes cuentan en sus mismas circunstancias. Y realmente llama la atención las dotaciones que tienen en otros lugares. No se puede dejar todo en manos del factor humano, muy válido en el caso del conservatorio de Tudela, pero no suficiente.
En mi caso, como he dicho, mi hijo es pianista y me toca ver salas y pianos a tutiplén por otros conservatorios, y te das cuenta que en cuanto a medios no es comparable ni mucho menos con lo que aquí tenemos. Ya entiendo que no podemos tener los mismos medios, pero no sé, invertir en un par de pianos en los que a la hora luego de salir de aquí, los estudiantes tudelanos puedan haber tocado un piano en mejores condiciones que los que actualmente están en uso en el conservatorio, no estaría de más. Mi hijo tuvo la suerte de que una señora que lo escuchó y de la que no diré el nombre, porque ella prefiere que sea así y a la que yo y sobre todo mi hijo le estará eternamente agradecido, le donó un piano de cola en el que mi hijo ha pasado horas y horas, preparando sus accesos a los conservatorios superiores a los que se ha presentado. No sé cómo le hubiera ido si ese piano no hubiera llegado a su vida. Entiendo que no es lo normal, por eso la petición, pero tampoco reniego de los que están en uso en el conservatorio que tanto han ayudado también a mi hijo y a otros muchos estudiantes en muchos momentos, pero mejorar lo que hay, nunca está de más y si en algo este escrito ayuda a que así sea, me doy por satisfecho.Gracias dadas y reivindicación hecha. Espero que ante el vicio de pedir, esta vez la virtud sea… Dar. Que ustedes disfruten de la música.
PD: los tres accesos en los distintos conservatorios a los que se ha presentado mi hijo (Pamplona, Madrid y San Sebastián) en la modalidad de piano, en los tres, ha quedado entre los primeros entre los muchos aspirantes de toda España y algunos venidos de otros países. Y no ha sido el único que ha quedado de los primeros, ha habido otros estudiantes, tudelanos también, en otras modalidades, que también han ocupado los primeros puestos. Por aquello de poner en valor el factor humano (profesorado) de la escuela conservatorio Fernando Remacha.