Valores de futuro
Publicado el 29/06/2024 a las 08:37
Me gustaría felicitar y reconocer a mi abuela “mami” que el 2 de julio cumplirá 97 años, una larga vida dedicada por entero - mientras su físico se lo ha permitido- a cuidar y trabajar por el bien de su familia. Este cuidado se extiende sin paliativos no solo a las cosas físicas, sino también a dar estructura a los valores que se transmiten de padres a hijos y de abuelos a nietos. Humilde, trabajadora sin descanso con el principal fin de servir a los demás, se aproxima con valentía y sin remordimientos a la recta final de la vida. Sus valores transmitidos, su resistencia y su espíritu de sacrifico hacia los demás ponen de manifiesto el éxito social de dichos valores. Ha pasado con creces la vida de su eterna pareja, mi abuelo, pensando que le faltarían las fuerzas para continuar, ha sobrevivido a la pandemia y el cansancio físico, así como la degradación de sus articulaciones, se deja notar en su rostro. Cuántas cosas vividas de una época donde casi no había para comer y solo el tener trabajo para llevar comida a casa dignificaba a la familia. Pilar fundamental de la familia, siempre consciente y presente en las enfermedades sufridas de nietos y biznietos, su casa era nuestro refugio. Quizás el recuerdo de esa agilidad y capacidad física contrasta hoy con las arrugas en su frente por el tiempo largo vivido y nos manda un mensaje de la fragilidad que hay entre la vida y muerte, reforzando el pensamiento de que, de alguna manera, debemos disfrutar mientras podamos, porque son pasos obligados en la existencia del ser humano. Esta fórmula de vida, la que ha proyectado y llevado a cabo, se ha demostrado ser además de eficaz en el crecimiento como país, humana y sincera en lo social. Es difícil pensar o intentar vivir algo que genera muchas dudas cuando has vivido algo basado en la felicidad. Recuperar estas fórmulas que nos han traído hasta aquí como familias, como pueblo, como país con sacrificio, con humanidad, es algo apremiante. Su presencia premia todo ese esfuerzo y realza esos valores, frente a la perdida y degradación de otros muchos en la actualidad. Ojalá mis ojos la sigan viendo mucho tiempo, en el convencimiento de que la transmisión de su legado se ha cumplido. Solo cabe eterno agradecimiento por darnos lo mejor de sí misma, sus valores.